Visitantes

J y F ante una puerta.

F lleva una carpeta con papeles.

J llama a la puerta.

TOC TOC.

Esperan respuesta.

TOC TOC.

J y F se miran.

Esperan.

Se miran de nuevo.

J llama a la puerta.

TOC TOC.

Esperan.

J llama a la puerta.

TOC TOC.

F: ¿Cuantos años debía tener?

J: ¿Qué? (pausa) No sé.

J llama a la puerta.

TOC TOC.

Esperan.

J: Ocho.

F: ¿Sí?

J: Nueve.

F: Ah.

J llama a la puerta.

TOC TOC

F: ¿Y la gente no lo ve? (pausa) ¿No?

J: No. (pausa) Pero por eso estamos nosotros. No lo digo desde la arrogancia. Yo veo lo que tengo que ver. Y ellos ven lo que tienen que ver. Y así va el mundo. (pausa) Pero así funcionan las cosas. (y llama a la puerta)

TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC TOC

J Y F esperan.

F: ¿Y si no está? (pausa) No, joder, ¿y si no está?

J: Siempre están.

F: Eso no tiene sentido.

J: Ah, ¿tú sabes lo que tiene sentido?

F: Coño hostia puta joder, ¿y si no está?

J: Pues se llama al cerrajero.

F: Pues llamemos entonces.

J: Pero es que seguro que está.

F: ¡Pero si no contesta!

J: ¡Da igual, tío, de verdad, es que siempre están!

Pausa larga.

F: Perdona.

J: (pausa) Te lo estoy poniendo muy fácil.

F: Es verdad.

J: Te lo estoy poniendo muy muy fácil.

F: Sí, tienes toda la razón.

J: No abuses, tío.

F: Perdón.

J: Es una cuestión de empatía. De humanidad. Te lo estoy poniendo muy fácil, ¿entiendes? Y si te lo estoy poniendo así de fácil es por algo, ¿sabes? Hay algo. Hay algo que me dice que te lo debo poner fácil. Hay algo que me dice que tú eres de los buenos, que tú eres de aquellos a los que se les puede tratar bien porque sabrán, a cambio, tratarte bien. Hay algo en ti que me da ganas de ser suave, de ser blanda, de abrirme y de darme toda. (pausa) A ti. (y abre la puerta) Coño.

J y F miran la puerta abierta.

F: ¿Y ahora?

J: Pues ahora se entra.

F: ¿Entramos? (pausa) ¿Los dos?

J: (pausa) Ya.

F: Claro.

J: Sí. Ahí tienes razón. Tienes nobleza. Ahí tienes razón.

F: Bueno...

J: Hay cosas que se deben respetar.

F: ...¿no?

J: Y yo soy una persona flexible. (pausa) Y ahora voy a entrar.

F: Si quieres entro contigo.

J: No. Tienes razón. Tú ves las cosas. (pausa) Ahora salgo.

J entra.

La puerta queda entreabierta.

F: ¿Qué hay de malo en buscar una mujer que lleve las riendas? ¿Qué hay de malo en buscar una mujer que te diga las cosas que no te puede decir un amigo ni un familiar, una mujer que te marque el camino para que tú te tengas que limitar a ser, a respirar, a actuar, sabiendo que hay una red detrás, una red con curvas, con tetas y con un buen chocho, vaya, pero una red? Supongo, ¿no?, que busco lo que buscamos muchos: Una (beurgh) madre. Quiero decir, es así, a ver, tú cuantos exnovios has tenido más o menos? (...) Vale. Y de todos ellos, ¿cuantos esperaban que les ordenaras la vida, que pusieras orden en su existencia y, en el fondo, aunque fueran de muy machitos, aunque llevaran una moto bien grande, o aunque fueran muy modernos y se comprasen la ropa por internet, cuantos de ellos no estaban pidiéndote a gritos, suplicando, como bebés deformes inválidos, como huérfanos de Dickens, cuantos de ellos no estaban demandándote, chupándote la sangre para que les hicieras de madre? De verdad te lo estoy preguntando, ¿cuántos? (...) No, entre nosotros, ¿cuántos novios no buscaban que les hicieras de madre? (...) ¿Te gusta cuidar? ¿No te gusta que un hombre se muestre débil y frágil y se apoye en ti y a cambio te lo dé todo y se dé todo? ¿Todo él? ¿No te gusta?

La puerta se abre.

J sale de la puerta.

Pausa larga.

F: ¿Qué pasa?

J: Está estirada.

F: ¿Cómo estirada?

J: Ven.

F y J entran. Cierran la puerta.

Pausa larga.

Más larga.

Más larga.

J sale.

J: (pausa) Hola. (pausa) Ahora entrará él. En unos minutos. Con un botecillo. De pastillas. (pausa) Yo soy una persona frágil, ¿sabéis? Me he pasado la vida intentando demostrarme lo contrario, pero a mi edad ya no tengo fuerzas para huir de la realidad. Soy una mujer frágil. Pero a veces me parece que no puedo expresarlo, y si me lo parece es porque no puedo expresarlo. A mi me duelen estas cosas. Yo sufro. Veo esto (señala la puerta) y sufro. Pero tengo que aguantar. Un día decidí ponerme en la situación de tener que aguantar, y ya no hay vuelta atrás. ¿Estoy sola en esto? ¿Aquí no hay nadie que se levante por las mañanas, no todas las mañanas pero muchas mañanas, demasiadas, no hay nadie que se levante por las mañanas y piense: “Hoy no voy a poder aguantar. Hoy no voy a poder aparentar que soy fuerte.”? (pausa) Pero te doy miedo, seguro, porque sé que si me miras a los ojos, cuando veas mi fragilidad, cuando veas mi dolor, verás tu propio dolor reflejado en mis ojos y entonces no podrás hacer otra cosa que huir. Y a mi me da igual que huyas, porque no te conozco, no sé quien eres, pero si llegaras a importarme, uy, si llegara a sentir algo por ti, entonces no, entonces no pienso pasar por que me abandones, así que, por si acaso, por mi bien, yo aguanto. No se puede compartir todo. (pausa larga) Por eso, como mínimo, me gusta cuidar. (pausa) Cuando cuido a alguien me siento un poquito más fuerte. Por eso me gusta cuidar. A la gente. (y abre la puerta)

F sale.

F: He encontrado esto.

F muestra un botecillo. De pastillas.

J: ¿Ah sí?

F: Las tenía al lado.

J: Las conozco.

F: ¿Las conoces?

J: No son definitivas.

F: ¿Qué quieres decir?

J: Que hay que llamarles.

F: ¿Llamar a...?

J: Llama.

F: No respira.

J: Nunca se sabe.

F: ¿Lo ha hecho por nosotros?

J: Por nosotros no.

F: Si no hubiera sabido que íbamos a venir no...

J: Llama.

F: Yo vengo para que firme... (señala la carpeta con papeles)

J: Llama.

F: Tú vienes porque, joder...

J: Llama.

F: Y está claro que si no venimos nosotros vendrán otros, pero...

J: ¿Quieres hacer el favor de llamar?

F: ...¿eso qué coño me importa si soy yo el que ha venido y ha tenido que abrir la puerta?

J: La puerta la he abierto yo, chaval. (pausa) Llama.

Pausa.

F coge su teléfono y marca.

F habla por teléfono. Lo que dice es ininteligible.

F corta la llamada.

F: Dicen que ahora vienen.

J: Con suerte le habrás salvado la vida.

F: Ya es mala leche, ¿no?

J: Pues sí.

F: A ver si se dan prisa.

J: Ya verás como sí.

F: Yo no estoy preparado para esto, yo...

J: Bueno.

F: ...aún no, joder, estoy...

J: Así funcionan las cosas. Si tomas un compromiso debes cumplirlo. Si no lo cumples, el sistema tiene sus mecanismos y tú y yo somos parte del mecanismo. Cuando a la gente le interesa se acoge a él, cuando no nos convierte en su enemigo. Y yo no soy la enemiga de nadie, no voy a aceptar ese papel. Soy capaz de salvarle la vida a un niño de ocho. O de nueve años. Y también soy capaz de decirle a una persona que desprecia los mecanismos que su falta de compromiso tiene una penalización, y esa penalización es perder aquello con lo que no ha sabido comprometerse. Aunque eso que pierda se considere un derecho sagrado o inalienable. Yo no soy la enemiga de nadie. ¿Qué hay de malo en la palabra desahucio? Suena tan mal como ortodoncia, pero todo el mundo quiere una buena dentadura, ¿no? (pausa) Yo espero que lleguen y puedan vaciarle el estómago, yo no le he obligado a nada, yo no la conozco. Pero yo sé los sacrificios que yo hago para poder cumplir con mis compromisos y para respetar los mecanismos que nos rigen. Yo sé los sacrificios que hago y veo los que haces tú. Y no sé porqué hay gente que puede saltarse esos compromisos y otra gente, como tú y como yo, que no sólo no puede sino que además tiene que permitir que otros sí se los salten. Lo que te vengo a decir es que yo no me voy a sentir culpable. Y si alguien debe hacer lo que nosotros hacemos, porque es así como funcionan las cosas, prefiero que sea alguien como tú que que sea cualquier otro, prefiero que sea alguien que vea las cosas. Alguien que sea de los buenos. (pausa) Yo soy flexible. (pausa larga) Joder, con suerte le habrás salvado la vida.

F: Después de esto...

J: (pausa) ¿Qué?

F: ...lo único...

J: Dime.

F: Quiero una cerveza. (pausa) Quiero quitarme esto y tomarme una cerveza.

Pausa larga.

J: (sonríe) Pues claro que me apetece.

Suena una música ye-ye así como de película de espías de los setenta.

Es el timbre del teléfono de F.

J y F ríen timidamente.

F responde la llamada.

F: ¿Sí? (...) Gracias.

F cuelga.

F: Están a punto de llegar.

J y F se miran.

OSCURO.