Como Bowfinger, Oriol Pla dirige películas sin que sus protagonistas lo sepan. Y es mejor así.
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Alicia en Nicosia

Ahora que nos hemos dado un mes de vacaciones al cul.lubrot de "La Teva" potser és moment de fer una mica de balanç. Esta pequeña distancia es buena para evaluar la feina feta. Antes de olvidarme de todo completamente por unos días.
Ha sido una temporada muy intensa, la verdad es que Pau me ha hecho terminar exprimido. Es un personaje emocionalmente agotador y el ritmo de trabajo a veces no te permite recobrar fuerzas. Tampoco soy un portento de resistencia. Así que, como siempre, me planteo estar en mejor forma la próxima temporada para aguantar más el tren. Oye, al menos no me he desmayado ni nada, eso ya es una buena noticia.

Trabajando a ese ritmo(media hora válida de grabación por dia) uno se encuentra con dos motores a priori antagónicos pero que hay que saber combinar: Por un lado tienes que tener muy claro que recorrido hace tu personaje y qué historia tiene que contar. Eso está en el guión y es incuestionable. No hay mucho tiempo para ensayar ni discutir. Tienes que contar la historia y llegar al plató habiendo decidido ya cuales son tus opciones para contarla, los experimentos en tu casa y con gaseosa. Por otro lado hay que estar muy abierto para dejarte sorprender por tus compañeros y muy flexible para asumir rapidamente los cambios que te indiquen los directores. Si no hay confianza en tus compis tu curro no se sostiene. Combinar estas dos cosas tiene su intríngulis, y nunca acabas de aprender del todo. (Por suerte he tenido mucha suerte con estos compis, no hace falta impostar esa confianza)
Lo básico es entender la historia del person, Pau en este caso. Entenderla con las tripas. Eso es magia. A veces por más que te empeñes no entiendes nada, por la razón que sea. Y a veces, al contrario, te toca en un sitio que dices: "Joder. Comprendo lo que le pasa perfectamente", y solo lo has leido una vez y con la tele puesta. Pero si no se crea esa magia ya te puedes ir yendo a tomar por culo. Es importantísimo no olvidar eso. Además, es una serie de cinco capítulos a la semana. La cosa va muy rápido. No puedes ser muy arrogante. Cuando crees que ya lo has entendido todo la trama ha dado un giro y debes volver a recolocarte por enésima vez. Cuando me olvido de esto no me gusta mi trabajo.

Soy un hombre orgulloso. Y además creo que Pau también lo es. Pero la diferencia entre él y yo es que Pau tiene el ego infra-alimentado. Eso a veces también se me olvida. Cuando lo pierdo de vista, el personaje se difumina y aparezco yo. Yo soy muy aburrido. Es mejor, en ese sentido, Pau. La clave para no olvidar estas cosas, como no, está en el cuerpo y en el corazón. No en la cabeza.
La motivación es muy importante. Es gasolina. Sin motivación el trabajo decrece y decrece, se vuelve minúsculo. Cuando me agoto recuerdo a mis amigos con esquizofrenia. Recuerdo como les admiraba, y como la enfermedad les poseyó, y como la incomprensión de su alrededor(la mía incluida) alimentó su aislamiento. Si me empeciné en conseguir el papel de Pau fue por ellos, por ese no-entender, por lograr colocarme, aunque fuera a través de la mentira y la imitación, en su piel, por poner mi grano de arena y ayudar a la desestigmatización, por mostrar la dignidad del "enfermo" y defenderla hasta el final. Incluso en los momentos más frívolos debo pensar en ellos, no en ellos como ente abstracto, en mis amigos, en los que me han hecho reír, en los que me han hecho soñar, en los que me han escuchado. Y, de vez en cuando, no debo olvidarme de volver a escucharlos a ellos.

Y, luego, saber descansar. Que, ya lo sabemos, la prisa mata.
Los dibujos de Alicia son de John Tenniel. La foto no sé de quien. El video hay que verlo. No te digo na y te lo digo to.
de la especie de
Actor,
Ilustración y Comic,
Pau Bayarri,
Salud mental,
TV
Vida
Ayer me llamó y su voz estaba llena de vida.
Eso es lo que me atrapó de ella.
Apenas nos habremos visto diez o veinte veces, no hace ni tres meses que la conozco. Pero, desde el primer momento, cuando pienso en ella lo hago con una sonrisa. Con la misma sonrisa que ella me regaló cuando nos conocimos.
La había visto en la tele; pero, como suele pasar, las 365 lineas no habían sabido sacar de ella toda su luz. Teníamos una escena que grabar que podría ser algo absurda. Nos pusimos a pasar texto y, así a lo tonto, intuí una mujer joven, calladamente apasionada, ilusionada, generosa, sincera y entregada. Las siguientes veces que nos vimos confirmé mi intuicion, pero también descubrí a una jugona, que sabía driblar como nadie con mi ocasional melancolía huraña y sacarme una sonrisa. Esa sonrisa que le encanta regalar a espuertas y que, con todo el valor de su coño, pide que sea devuelta con reciprocidad. Y ese tipo de gente te despierta la vida.
Hace una semana, más o menos, tuvo un accidente que la llevó a la UCI.
Lo demás te lo puedes imaginar. Esas sensaciones que se vuelven a despertar cuando el macetazo de la muerte cae a pocos pasos de ti.
El hecho es que parece que, de lo malo, estamos en lo mejor. Ya está en planta, y ahora le queda una larga recuperación, pero está a este lado de la película, a nuestro lado.
Ayer emitían el capítulo donde aparecía esa escena que hizo que nos conocieramos, y me llamó. No había hablado con ella desde antes del accidente. Y allí estaba su voz, al otro lado de la línea, como no podía ser menos, llena de vida.
Eso es lo que me atrapó de ella.
Apenas nos habremos visto diez o veinte veces, no hace ni tres meses que la conozco. Pero, desde el primer momento, cuando pienso en ella lo hago con una sonrisa. Con la misma sonrisa que ella me regaló cuando nos conocimos.
La había visto en la tele; pero, como suele pasar, las 365 lineas no habían sabido sacar de ella toda su luz. Teníamos una escena que grabar que podría ser algo absurda. Nos pusimos a pasar texto y, así a lo tonto, intuí una mujer joven, calladamente apasionada, ilusionada, generosa, sincera y entregada. Las siguientes veces que nos vimos confirmé mi intuicion, pero también descubrí a una jugona, que sabía driblar como nadie con mi ocasional melancolía huraña y sacarme una sonrisa. Esa sonrisa que le encanta regalar a espuertas y que, con todo el valor de su coño, pide que sea devuelta con reciprocidad. Y ese tipo de gente te despierta la vida.
Hace una semana, más o menos, tuvo un accidente que la llevó a la UCI.
Lo demás te lo puedes imaginar. Esas sensaciones que se vuelven a despertar cuando el macetazo de la muerte cae a pocos pasos de ti.
El hecho es que parece que, de lo malo, estamos en lo mejor. Ya está en planta, y ahora le queda una larga recuperación, pero está a este lado de la película, a nuestro lado.
Ayer emitían el capítulo donde aparecía esa escena que hizo que nos conocieramos, y me llamó. No había hablado con ella desde antes del accidente. Y allí estaba su voz, al otro lado de la línea, como no podía ser menos, llena de vida.
de la especie de
¿Donde están mis amigos?,
Pau Bayarri,
TV,
Vida
Responsabilidad

Ese pedazo de mujer que es Xesca Piñón me prestó el documental ÍNTIMO CASSAVETES; dedicado, como su propio nombre indica, a nuestro bien amado MESIAS. No fue una buena idea el ponérmelo la víspera de una grabación como visionado de antes de dormir. Me dediqué a revolverme en la cama sobrecogido por cada nueva declaración suya o de sus colegas.
Esa noche dormí tres horas.
En uno de los momentos, Lelia Gordoni comenta que, la última vez que ella vio a John Cassavetes le preguntó lo siguiente:
"¿Como es que tu padre te permitió ser actor? ¿No intentó impedírtelo?"
Hay que recordar que el cineasta provenía de una familia de imigrantes pobres.
"Es curioso que me lo comentes-cuenta Lelia que le respondío John-. Yo le dije "No quiero ir a la universidad, quiero ser actor" y él me miró muy seriamente y yo pensé "Oh, Dios, no voy a conseguirlo, no voy a poder ser actor" y él me respondió "Esa es una ocupación muy noble, ¿pero eres consciente del tipo de responsabilidad que conlleva? Vas a tener que ser sincero con la naturaleza humana de cada uno de esos personajes."
Y eso, finaliza Lelia, es lo que hizo en su vida. Le hizo caso a su papá.
Esta anécdota me sirve ahora que mis días como mercenario de la interpretación vuelven a la carga.
Si alguno de los aquí presentes es espectador habitual u ocasional de la susodicha serie, que sepa que a partir del Viernes 21 de Diciembre un servidor estará allí prestando sus servicios en La Teva con la mayor responsabilidad posible.
Y en esta, su casa, se aceptan y alientan los comentarios.

¡Xesca, si lees esto, prometo devolverte el DVD muy muy pronto!
de la especie de
Autopromoción flagrante,
Cine,
Citas,
John Cassavetes,
Pau Bayarri,
referentes,
TV
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