Las Calles



A veces, currando en cortos o escribiendo, compañeros me preguntan por referentes cinematográficos. O hablando con colegas o productores me preguntan por si he visto tal o cual peli.

No me malinterpretes, llevo viendo películas desde antes de tener uso de razón y los que me conocen saben que me obsesiona el cine. Pero tampoco me gusta el cine que exclusivamente se alimenta del cine, me parece algo totalmente marchito.

Así que me gusta buscar mis referentes culturales en cantantes, tebeos, libros, grafitteros, teatro o fanzines.

Es un poco absurdo, la directora artística te pregunta: "¿Qué referentes tienes para la estética del corto?", y tú respondes "El tema Kung Fu Man de Lee Scratch Perry y Linval Thompson".

Uno de estos referentes abstractos es MIKE SKINNER aka THE STREETS.

A veces me encantaría, como narrador audiovisual, conseguir lo que este tipo ha conseguido con sus canciones: Ha dotado a una materia prima tan inane y a priori tan poco interesante como la clase media británica, a la que pertenece, una épica emocionalmente poderosa. A pesar de ser un cantante de hip hop no cae en la gangsta masturbación tan naïf de sus colegas yankis. Habla de su aburrida vida cotidiana, muy parecida a la tuya, a la mía, y a la de cualquier veintegenario o treintagenario del primer mundo. Pero se baja los pantalones, no se queda en la pose de CELEBRITY guay buenrollista, ni tampoco hace una parodia de si mismo para distanciarse como si de un Serrano cualquiera se tratase: Habla de sus pequeñas miserias y sus pequeñas grandezas, con una mirada no por poco pretenciosa imbécil. Y además, puedes bailar sus temas.

Me encantaría viajar por paises en guerra como Kapuscinski . O tener la inteligencia y la madurez para poder hacer deconstructivismo filosófico, cosa que tampoco sé bien bien qué es. O tener la distancia lúcida de un Haneke.

Pero, entre otras muchas cosas, también soy uno más de esta generación minúscula, doméstica, acomodada, evasiva y axfisiada, soy uno más que no está cambiando el mundo, así, en general. Uno más que se ha criado con cereales industriales, en una infancia perpetua de un mundo de camisetas con diseños, mensajes de móvil e historias de amor vulgares.

Tenemos derecho a contar nuestras historias. Son las nuestras.