Una vida ridicula






"Estaba en el desierto del Rajastán. En Jaisalmer. En la India. No es el mejor desierto en el que he estado, pero es el desierto donde me di cuenta de esto, estirado entre las dunas, mirando la puesta de sol. No sé por qué, entonces me di cuenta. Nuestra vida no depende de nosotros. Eso es lo bueno de viajar, ¿sabes?, que te abre la mente, entiendes las cosas, tomas distancia y puedes comprender la vida, ¿sabes?, la vida de verdad, fuera de esta burbuja, fuera de… Bueno, el hecho es que por fin, en ese momento, comprendí que nos pasamos la vida intentando decidir las cosas, planear, tenemos estrategias, schemes, we are schemers, como dice el Joker, schemers, pero nuestra vida no depende de nosotros. Nuestra vida… es un accidente.

Hubo un momento, antes de que yo naciera, en la vida de mi madre, que determinó todo lo que sucedió luego. Como una ficha de dominó que cae: Tac, tac, tac, tac, tac, tac, tac… Sin ese momento, sin ese, sin esa anécdota estúpida, yo no estaría aquí. Yo no existiría. Y no podría haber llegado a esta conclusión.

Mi madre tenía un novio, ¿vale? De joven, digo, en los setenta, un novio humorista tenía, un cómico; en esa época se les llamaba cómicos, y no hacían “monólogos”, sino que contaban chistes, chistes de maricas o de gangosos, chistes, y cuando querían asegurarse de que el público iba a explotar de risa, cuando querían metérselos en el bolsillo, cuando querían cogerlos de los cojones y apretar con fuerza hasta tenerlos a sus pies, entonces, entonces les contaban chistes de maricas que eran gangosos.

Mi madre estaba enamoradísima, yo creo que ese fue el amor de su vida. Mi madre lo adoraba, le acompañaba a los bolos que el tipo hacía por los teatruchos y los antros más asquerosos de Madrid, imagino, osea, tenía que ser eso la caspa, porque mi madre era de Madrid, antes de venirse a Barcelona, era de Madrid, y para ella los bolos en los teatruchos y los antros eran como estar en estrenos de Hollywood del brazo de James Dean o de Paul Newman. Osea, mi madre lo tenía que vivir eso como el glamour, el glamour máximo, creo. Y llegó el día en que este tipo, su novio, estuvo a punto de conseguirlo, estuvo a punto de salir en el “Un, dos, tres”.

¿Sabes esos humoristas que aparecían interrumpiendo el concurso y bajaban por las escaleras y hacían un número que siempre acababa con la misma puta frase y se iban dejándole un recuerdo, un objeto, una movida absurda, a Mayra o a Jordi Estadella o al que fuera y a los concursantes, un objeto que podía ser un chalet o un lote de productos de limpieza o un premio, vaya? ¿Tú veías el “Un, dos, tres”? Pues el novio de mi madre estuvo a punto de ser uno de esos tipos, a punto a punto. Esto debió de ser un acontecimiento. Osea, mi madre tenía que estar en éxtasis, a punto de tocar el cielo. El “Un, dos, tres”. Y su novio hizo la prueba. Y Chicho Ibáñez Serrador, el genio, el maestro, le cogió. Pero justo dos días antes de la grabación el tipo, el pobre tipo, está cruzando la calle y en un momento, el momento, el tipo pisa un cordón de su zapato, no es coña, esto es lo que pasó, pisa un cordón de su zapato, cae al suelo, porque debía ser un tipo muy carismático pero un torpón de la hostia, el tipo cae al suelo por culpa del cordón desatado y, antes de que pueda levantarse, imagínate la escena, la escena ridícula, antes de que pueda levantarse le atropella un autobús. Y se muere.

Ese momento, el momento en el que el joven cómico al que mi madre amaba locamente recibe el impacto de un autobús contra su frágil cuerpo de joven cómico madrileño a punto de saltar al estrellato, ese momento absurdo, ridículo pero trágico, ese momento determina que yo esté ahora aquí. Determina que mi madre se muriera de tristeza, que se casara con un vendedor de joyas catalán trabajador y hermético, que se viniera a vivir a Barcelona con él y que tuvieran un hijo, yo, determina que mi madre estuviera obsesionada con (melodramático)ese amor que la muerte le arrebató, “el amor solo es romántico de verdad si es frustrado” –lo dice Woody Allen, determina que me haya criado para ser una estrella, que me haya llevado a hacer anuncios desde pequeño, anuncios de Cola-Cao, de colonia Christmas y de Cine-Exin, a clase de interpretación, que se haya hecho amiga de Ángela Molina y que nos hayamos ido de veraneo con Loles León, que me haya llenado la cabeza con películas y que yo tome batidos para muscular desde los trece años y que use cremas para el cutis desde los dieciséis. Ha determinado que, a base de insistir, a base de no rendirse ante nada, yo ahora haga de dos a tres películas al año, que me paguen mínimo dos mil euros por un dia de trabajo, que mi careto de no haber roto nunca un plato, que me lo he estudiado, que sé como ponerlo, que este careto aparezca en las revistas de (sobreactuando) tendencias, (repite, sobreactuando más) tendencias.

Y es ridículo. Osea, lo sé. Todo es un chiste. Todo es de cachondeo. Todo es banal. La gente es genial, la gente es maravillosa, una a una; pero en grupo, toda esta burbuja, eso es una engañifa. Lo sé. Yo lo sé. Estoy aquí. Pero también he estado allí. He estado en el desierto, en el desierto de la India, y allí me di cuenta: Esto, todo esto es ridículo. Es genial, es la polla, es acojonante, pero es ridículo. Es mi vida. Es una buena vida. Una buena vida ridícula. Una vida ridícula, fruto de una muerte ridícula. La vida no depende de nosotros, ni siquiera nuestra propia vida. Si ese pobre tipo, si ese Romeo que murió joven, si ese humorista de tercera regional no hubiera sido atropellado por un autobús, yo no habría nacido, y si yo no hubiera nacido hubiera sido practicamente imposible encontrar una productora interesada en esta ridícula obra de teatro, y esta ridícula obra de teatro no se habría estrenado, y ahora nadie estaría aquí, hablando de nada. Y todo gracias al sacrificio de ese tipo y de su muerte ridícula.

De esas cosas, de ese tipo de cosas, yo ya me he dado cuenta."


Siete Siete

I. En el cuerpo está la clave.



II. En el alma, la fuente.



III. En el silencio, la raíz.



IV. En la soledad, la luz.



V. En la renuncia, el avanzar.



VI. En el compartir, la esencia.



VII. En la humildad, la fuerza.













A veces hay que revisitar a los clásicos.

De Ajmer a Udaipur, acordandome de P.




"La chica belga desapareció al bajar del autocar en Ajmer, bajo la lluvia, en la oscuridad, rodeados del ruido de coches, bocinas, sombras aquí y allá, movimiento y ruidos apretándose entre sí. La vi meterse en su autocar, no sin cierto temor, sola, pequeña y tan desubicada como yo. Y así, ella también, desapareció.

Al poco vino a buscarme un motocarro conducido por acaso otro indio deshidratado y con bigote. "This (y le señalé el motocarro) to Udaipur?" "No. This to other bus station."

Se necesita hacer un verdadero acto de fe para subirse a ese motocarro y esperar llegar a tu destino, no solo porque no hay ningún distintivo oficial aparte de los gritos y monosílabos con los que te aturden más caras y voces de los que puedes contar, sino por el tráfico de pesadilla infernal.

Creo que comprendo la razón por la que no hay accidentes constantemente: La escasa velocidad de sus motores. No quiero ni imaginarme que podria suceder si dispusieran de más caballos de potencia.

Otro apunte curioso de su manera de conducir es que, aunque aprieten la bocina como el que respira hondo, aunque estén constantemente esquivándose los unos a los otros, no parecen agresivos. O al menos no tanto como lo somos nosotros, nosotros, en cuanto nos ponemos al volante.

En el motocarro, entre una trinchera y otra, me sentí lleno.

(...)

Mi asiento (en el autocar) parecía estar debajo de una cascada y tuve que cambiarme. (...) Hasta que no se durmieron los indios que se sentaban cerca mío no dejaron de explicarme como podían la historia de Udaipur, y de glosarme las ventajas de la monogamia hindú: "Una mujer, un hombre. Un hombre, una mujer. No diseases. Foreigners, diferent." Me lo decía un afable y entusiasta hombre, algo más redondeado de lo normal, que iba a Udaipur a buscar trabajo. Parecía un buen tipo, me supo mal mentirle cuando me preguntó por mi procedencia y mi trabajo.

Cuando por fin quedamos en silencio pude disfrutar de mi soledad. Me acordé de P. y sentí que le comprendía, a él, a su estilo de vida nómada y a sus silencios.

Me sentí feliz, más fuerte. Capaz. Estaba aprehendiendo algo.

Debo decir que incluso tuve cierto subidón.

Paramos unos minutos. Ya no llovía tanto y, de un autobús vecino, sonaban viejos temas de Bollywood, melosos, curvos, melancólicos. Detrás mio, algún compañero de autocar tarareaba acompañando la melodía."



Un malentendido exitoso





"L'amour est une névrose?

Sans fantasme, il n'y a rien. La seule question est: Est-ce que le fantasme vous empêche d'atteindre l'autre personne ou est-ce qi'au contraire il vous permet d'y accéder? C'est le fantasme qui fait la réalité, pas l'inverse. Le fantasme vous fait tomber amoreux de personnes qui vont sans doute ressembler à vos fantasmes. Et elles-mêmes ont des fantasmes. C'est pourquoi Lacan a dit qu'il n'y a pas de vraie relation humaine possible, que le rapport sexuel n'existe pas, car les fantasmes des deux partenaires sont trop éloignés de ce que chacun est vraiment. L'amour est la rencontre de deux fantasmes, c'est que Lacan appelle un malentendú réussi."



Hanif Kureishi, promocionando su muy prometedora nueva novela en el último número de Les Inrockuptibles.

¿Politic Kills?






"Lord Beveridge, a quien le debemos el proyecto del "Estado de bienestar" británico de posguerra, creía que su visión de una seguridad generalizada y respaldada colectivamente destinada a TODO EL MUNDO era consecuencia inevitable -o más bien complemento indispensable- de la idea liberal de la libertad individual, así como una condición necesaria de la DEMOCRACIA LIBERAL. La declaración de guerra contra el miedo enunciada por Franklin Delano Roosevelt se basaba en el mismo presupuesto. Ese presupuesto era razonable: después de todo, la libertad de elección viene inevitablemente acompañada de incontables riesgos de fracaso, y para muchas personas esos riesgos resultarán insoportables por temor a que excedan su capacidad de combatirlos. Para muchas personas, la libertad de elección seguirá siendo un fantasma elusivo y un sueño lejano si el miedo a la derrota no es mitigado por una póliza de seguro emitida en nombre de la comunidad, una póliza en la que puedan confiar en caso de padecer algún fracaso personal o un terrible golpe del destino.

(...)



...la capacidad de enfrentar los desafíos de la vida es el taller en el que se construye o se destruye la confianza de los individuos en sí mismos, así como su sentido de la dignidad humana y su autoestima.

(...)



Sin derechos sociales PARA TODOS, una gran cantidad de personas sentirán que sus derechos políticos son inservibles e indignos de atención. Si los derechos políticos son necesarios para establecer derechos SOCIALES, los derechos sociales son indispensables para que los derechos políticos sean vigentes."


Vida de Consumo, Zygmunt Bauman















Ilustraciones de Smeraldima Rima.

El barbero del Rajastan

"En Lake View conocí a Daniel, un ex-pat norteamericano que lleva veinte años en Amsterdam; cuarentaytantos, juvenil, actor, solitario y extrovertido(como buen solitario), profesor de economía, locutor de radio... De alguna manera es el Papá Pitufo de los back-packers. (...)
Hay algo de los ex-pats yankis (ex-patriados, aquellos que abandonan norteamérica y se vienen a vivir a Europa) que siento cercano, son como personajes de Patricia Highsmith con el eximiente de que, normalmente, no han matado a nadie.

(...)

Con Cristian subimos hasta el templo de Savitri, empinado y rocoso. Una vez arriba bailamos con el joven de la tienda de flores: "I need a room partner. I need a room partner". (...) Cristian parece el tipo de joven que vive profunda pero sencillamente cada momento. Drástico y honesto, boca abierta y ojos fijos. (...)

Desde ahí arriba se podía ver todo el pueblo. Mientras bajábamos, una procesión de hombres y mujeres subía para su ritual nocturno. No nos saludaron. Los monos y las vacas tampoco.

Esa fue una noche de ritos. En el lago, a medianoche, los jóvenes se bañaban en uno de esos rituales que parecen más una juerga que otra cosa.

En la habitación hacía demasiado calor, y el ventilador no funcionaba. Afuera en la calle los jóvenes marchaban y gritaban cánticos. Yo fumaba y les observaba desde la protección de mi cuarto. Creo que me tiraron una piedra a la ventana y todo.

(...)

Para un turista asustado, y todos lo estamos en la India, dejarse afeitar con navaja no deja de ser un acto de valor. Ese valor sencillo que acompaña a Cristian.

Al ver que tenía público, el barbero se animó por momentos y al terminar el afeitado se esmeró en un masaje místico y sobreactuado, en el que agarraba la energía que venía del aire y se lanzaba a su entregado cliente. Daniel lo grabó.

(...)



Un rato después, los tres viajeros solitarios hablábamos de mujeres al atardecer. Era cuestión de horas que llegara ese momento.

En la avenida principal seguían marchando los peregrinos, con sus bastones y sus gritos, ninguno mayor de veinte. El sol empezaba a esconderse entre las montañas.

Daniel sonrió, pelirrojamente, y nos regaló dos velas, una a cada uno: "I didn't use these candles. I'll give them to you under one condition. Only use them if you are with a girl. And if you find it too straight forward just say you promised your friend Daniel you would do it. There is also another condition. You have to send me an e-mail telling me how and when you have used it. No details necessary. And if you two handsome young guys don't find a way to light your own respective candle I'll be very disappointed."

Tras esto, se levantó y con una inclinación de cabeza, una mano en la frente y un "namasté" desapareció de nuestra vista.

Así desaparece la gente en los viajes. Un segundo es la diferencia entre formar parte de tu horizonte y no existir para siempre mas.

Así desaparece, aunque nos olvidemos a menudo, la gente en general."

Realidad y ficcion en Pushkar.





"Creo que recordaré esta ciudad por tocar al atardecer las tablas delante del Ghat sagrado, con unos cánticos religiosos al lado, veinte o treinta ratas rodeándonos y el frenesí del DUM-THAM-THAM en espiral concéntrica; y por Mukesh también.

(...)

Ya tenía los pantalones arremangados y las chanclas puestas. Metí los pies en el agua infecta que desbordaba la calle, como un bautismo humano, demasiado humano.

Sobre un carro llevado por un viejo escuálido, imagen nauseabunda pero también liberadora, porque veía el agua desbordando de la misma manera que mi libertad me estaba desbordando a mi, pensé en algo así como que la clave de la felicidad está en tomar las decisiones acertadas, como bien diría A.

Así llegué al Lake View Terrace. Pletórico.

Mas tarde me puse a pasear buscando un buen sitio desde el cual dibujar vacas, que es lo ultimo que hice.

Me sente en un chiringo donde un tipo gordo como una gota gorda de sudor banyaba harina en una piscina de aceite. Pronto se me acerco un ninyo con un nombre escrito a boli en el brazo, MUKESH. Uno de los numerosos ninyos que te persiguen con una especie de violin rudimentario colgado tras el brazo. Pedia comida y tal, ya sabes. No debia tener mas de 8 anyos, delgado, con la dentadura en un degrade caqui haciendo resaltar una sonrisa del tamanyo de un campo de futbol. Me puse a dibujarle. Y haciendolo me vi obligado a mirarle a los ojos.

Dibujando a Mukesh, este habia dejado de ser uno mas de esa horda que me atemoriza, o a la que prefiero ignorar, o a la que ni siquiera veo, que repiten su letania de "chapati, chapati, no money, money no good for children, no money, chapati..." Y a la que tu contestas con otra que suena tal que "namaste, no, thank you, no money, namaste"; son ninyos, pero te defiendes de ellos, del dolor que te crea ver estas infinitas encarnaciones de tus hijos y de ti mismo, que son una idea, un fantasma para mis pesadillas reales, un recargo abultado en la cuenta del primer mundo o de la vida en general.

Y, en ese momento, Mukesh era solo Mukesh. Puse su nombre bien grande. Y a cada trazo el sonreia al reconocerse. Le dibujaba la verruga de la nariz y el se la tocaba, comprobando ser el del dibujo. Y reia con los trazos de las orejas, y del pelo. Y me pedia con orgullo que dibujara su instrumento.

Y hoy cuando le he vuelto a ver me ha ensenyado el dibujo, doblado en su bolsillo. Luego, claro, me ha pedido "chapati, chapati..."."



(y 2)


"En mi ultimo paseo por Pushkar me encontre de nuevo con Mukesh, que alegremente hacia sus ultimas tentativas: Dinero, mi telefono, que no me marchara...

Nos dimos la mano con fuerza y luego se fue dando saltos.

Tal vez tenga razon Pasolini: Ir por la India es dejar un rastro de naufragos(y como te la ofrecen, a la que pueden no te sueltan!) esperando salir de un barco que se hunde por momentos."







(no acentos, no enyes, no money, no chapati)

Hocico con hocico



Cinco de agosto, 2008. Primera (¿y última?) lectura de "Desayuna Conmigo".

Leyeron: Anna Alarcón, Andrés Herrera, Xavi Saez, Cristina Gamiz, Alba Garcia, Manel Martínez y un servidor.

Escucharon: Irene Puig-Sedó, Pancho G.Matienzo y Amanda Villavieja. Y mi vecino Ángel.











Que quede constancia.

Alicia en Nicosia




Ahora que nos hemos dado un mes de vacaciones al cul.lubrot de "La Teva" potser és moment de fer una mica de balanç. Esta pequeña distancia es buena para evaluar la feina feta. Antes de olvidarme de todo completamente por unos días.

Ha sido una temporada muy intensa, la verdad es que Pau me ha hecho terminar exprimido. Es un personaje emocionalmente agotador y el ritmo de trabajo a veces no te permite recobrar fuerzas. Tampoco soy un portento de resistencia. Así que, como siempre, me planteo estar en mejor forma la próxima temporada para aguantar más el tren. Oye, al menos no me he desmayado ni nada, eso ya es una buena noticia.



Trabajando a ese ritmo(media hora válida de grabación por dia) uno se encuentra con dos motores a priori antagónicos pero que hay que saber combinar: Por un lado tienes que tener muy claro que recorrido hace tu personaje y qué historia tiene que contar. Eso está en el guión y es incuestionable. No hay mucho tiempo para ensayar ni discutir. Tienes que contar la historia y llegar al plató habiendo decidido ya cuales son tus opciones para contarla, los experimentos en tu casa y con gaseosa. Por otro lado hay que estar muy abierto para dejarte sorprender por tus compañeros y muy flexible para asumir rapidamente los cambios que te indiquen los directores. Si no hay confianza en tus compis tu curro no se sostiene. Combinar estas dos cosas tiene su intríngulis, y nunca acabas de aprender del todo. (Por suerte he tenido mucha suerte con estos compis, no hace falta impostar esa confianza)

Lo básico es entender la historia del person, Pau en este caso. Entenderla con las tripas. Eso es magia. A veces por más que te empeñes no entiendes nada, por la razón que sea. Y a veces, al contrario, te toca en un sitio que dices: "Joder. Comprendo lo que le pasa perfectamente", y solo lo has leido una vez y con la tele puesta. Pero si no se crea esa magia ya te puedes ir yendo a tomar por culo. Es importantísimo no olvidar eso. Además, es una serie de cinco capítulos a la semana. La cosa va muy rápido. No puedes ser muy arrogante. Cuando crees que ya lo has entendido todo la trama ha dado un giro y debes volver a recolocarte por enésima vez. Cuando me olvido de esto no me gusta mi trabajo.



Soy un hombre orgulloso. Y además creo que Pau también lo es. Pero la diferencia entre él y yo es que Pau tiene el ego infra-alimentado. Eso a veces también se me olvida. Cuando lo pierdo de vista, el personaje se difumina y aparezco yo. Yo soy muy aburrido. Es mejor, en ese sentido, Pau. La clave para no olvidar estas cosas, como no, está en el cuerpo y en el corazón. No en la cabeza.

La motivación es muy importante. Es gasolina. Sin motivación el trabajo decrece y decrece, se vuelve minúsculo. Cuando me agoto recuerdo a mis amigos con esquizofrenia. Recuerdo como les admiraba, y como la enfermedad les poseyó, y como la incomprensión de su alrededor(la mía incluida) alimentó su aislamiento. Si me empeciné en conseguir el papel de Pau fue por ellos, por ese no-entender, por lograr colocarme, aunque fuera a través de la mentira y la imitación, en su piel, por poner mi grano de arena y ayudar a la desestigmatización, por mostrar la dignidad del "enfermo" y defenderla hasta el final. Incluso en los momentos más frívolos debo pensar en ellos, no en ellos como ente abstracto, en mis amigos, en los que me han hecho reír, en los que me han hecho soñar, en los que me han escuchado. Y, de vez en cuando, no debo olvidarme de volver a escucharlos a ellos.



Y, luego, saber descansar. Que, ya lo sabemos, la prisa mata.


















Los dibujos de Alicia son de John Tenniel. La foto no sé de quien. El video hay que verlo. No te digo na y te lo digo to.

Laughing



Había conseguido el anhelado sueño de volar, pero se trataba de una levitación más que nada que podía conseguir tensando los pies. La gente se sorprendía, pero no lo suficiente como para juzgarlo como excepcional. Yo había aprendido este truco desde los primeros años de mi adolescencia, cuando empezaba a escuchar a R.E.M., y precisamente era con R.E.M. sonando cuando me daba por volar.

Primero estaba en una calle tipo Macba, acoplándome a una esfera metálica. Luego me metía, y esto es lo más curioso para mí, en una habitación cerrada con ventanas en las puertas. Dentro y fuera estaba ocupado por adolescentes, de los que solo me fijaba en las chicas. Me pongo a practicar mi vuelo/levitación rodeado de gente con la que no me une mucha amistad, y le robo el mechero a una chica guapa que podría ser una tal Roser que ayer conocí en el Merry Ant y juego un poco, aunque no me siguen mucho la corriente.

(sueño del 14 de Septiembre del 2000)

La edad del sol




Estábamos haciendo una obra de teatro Nausicaa Bonnin y un servidor, en el Espai Brossa. Era un Rusiñol, y lo dirigía Francesc Nel.lo, un sabio del old skool Condal. La tercera en el reparto era Teresa Cunillé, una mujer con más tablas que el almacén del Ikea del Hospitalet.

En esto que apareció en el ensayo un señor muy bajito y muy elevado que quería que hicieramos un cameo en su próxima película.

Este señor no era nada más y nada menos que Nunes, histórico director de la escuela de Barcelona. Su obra más destacada es, dicen, "Noche de vino tinto".

No tenemos ninguno de nuestra generación ni idea de qué era la Escuela de Barcelona, yo el primero. Se entiende que en los sesenta hubo una generación de directores afincados en esta ciudad de palomas y trileros que hicieron historia. Nunes era uno de ellos. Casi nadie lo sabe. Eso sí, podemos dedicar horas y más horas en discutir sobre por qué Virginia ha derrotado a Chipper. Así nos va.

Nunes se extendió en hablarnos de su proyecto: Una película sobre la soledad. (no confundir con la Goyizada "La Soledad" de Jaime Rosales).

"Un día iba por la calle pensando en mis cosas y me cegó la luz del sol. En ese momento me di cuenta de que la soledad era la edad del sol. Y que debía explicarlo."

Con una premisa como esta estaba claro que era obligado participar en cualquier cosa que nos propusiera este señor.



El rodaje no nos defraudó. He trabajado con muchos directores. No he visto a nadie tan expansivamente apasionado por conseguir crear magia en ese momento que hay entre acción y corten como Nunes.

Y ahora la película lleva nueve semanas en cartel. Que, tal como están las cosas, es puramente un milagro. Como el triunfo de Virginia sobre Chipper, sin ir más lejos.

Si yo te digo "Da", y tu me dices "Di"



Nanni Moretti lo sabe: Tal vez la mejor manera de afrontar el caos sea dándose la calma suficiente para escucharlo.

Dicta Dura

El orgullo ha sido como un manto reversible de pinchos.

Seca.

Mudo.



Voz perezosa, enigma vanidoso.

Es hora de destapar el reloj.

El juego del escondite: Descubrámonos para no encontrarnos.



Te intuyo. Como un asesino en el desierto, en duermevela y embozado de hachís.

Prometo romper, en dias alternos, cada página del guión.

Solo los niños valientes se atreven a entrar en el castell misteriós.

Sonámbulo, me he despertado con una regadera en una mano y una lupa en la otra.

¿Qué le voy a hacer? Estoy aquí para descubrir especies nuevas.



Es muy fácil: Primero arranca una página, cualquier página. Luego cógela de un extremo y del otro con ambas manos. Ahora estira con fuerza.

¿Ves?










Fotografías de Stephen Bergman.

Me vendo



He abierto un nuevo blog sólo para promocionarme y toda esa mandanga.

No pienso actualizarlo mucho ni nada, solo sirve para esos momentos en los que te piden una foto y un currículum. Pues le paso la dirección del blog a quien le interese y arreando, que es gerundio.

Parafraseando a Bauman, "ellos son, simultáneamente, los promotores del producto y el producto que promueven. Son, al mismo tiempo, encargado de marketing y mercadería, vendedor ambulante y artículo en venta".

"Ellos", amigos y amigas Cacamoscas, somos todos. Más nos vale llevarlo con un poco de gracia.

Así que ya saben, si buscan un titiritero-ale-hop asómense por aquí. Soy bueno, bonito y barato.



Por cierto, Ishtimu was right: Este Zygmunt Bauman es la bomba. Muy recomendable.

El Brat Pack



Hubo un tiempo en el que, mientras que en Barcelona las responsabilidades y los afectos me iban obligando a dar el paso a la edad adulta, me quedaba un oasis de inmadurez irresponsable siempre que visitaba Madrid. Allí descubría el verdadero sentido de la palabra esperpento, acompañado de socios y socias en la empresa de sacarle la mayor tajada al jamón serrano, sin importarnos si era Navidul o Cinco Jotas.

Dos de esos socios eran Eloi Yebra y Críspulo Cabezas, amigos íntimos desde que hicieron Barrio, unidos más que por su oficio de actores por su amor obsesivo y entregado al Hip Hop y al Dancehall.

Cuando pienso en ellos pienso en síndrome de Diógenes, en palos de billar volando, en vecinos enfadados colándose por las ventanas, iguanas, Playstations, colchones incómodos, llamadas intempestivas, estrenos, famoseo, falta total de glamour... Risas, muchas risas. Y en unas cuantas cosas más que me reprimo más por pudor que por respeto.

Me he ido a dormir escuchando cantar a Eloy y a Pilo para despertarme de nuevo con su música. Y, finalmente, su tenacidad ha dado frutos.

El flow de Eloi ha madurado considerablemente desde que rimaba en Ha llegado el momento de contarte mi secreto, y el estilo jamaicano-aflamencado de Pilo ha tomado forma como una fresa jugosa, en su punto justo, y'all. La ecuación ha necesitado otro entero, La Meka 55 a las bases, para que el número salga redondo.

Yo veo estos videos y de golpe me parece que estoy en un autocar, de camino a Madrid, dispuesto a hacer unos cuantos castings y a pasarme unas cuantas noches entregado al delirio adolescente.

Lo cual puede que haga mañana de nuevo. O pasado.











(el dibujo es del maestro Alfredo Pons, pero eso es otra historia)

Copiar y mentir




Me encanta despojarme.

Quitar capas de la madera que he robado del tiesto hasta que tengo las uñas negras.

Cuando hubo silencio en el bar, mi prima lo comprendió todo. Por suerte no llevaba el móvil encima y no vino nadie más.

Quiero vivir en una sauna que escupa mis toxinas constantemente. Y pegarme duchas de agua fria cada diez minutos para que mis poros de vuelvan musculosos como los actores de un peplum.

En el desagüe de Las Ramblas, A. hace proselitismo del valor de la mentira y la copia.

A. es un escéptico, seguramente en el fondo por romanticismo. Pero en algo me convence.

Copiar y mentir es una gran manera de despojarte de ti mismo.


Llevo tanto tiempo anhelandote en mi habitacion, malgastando las palabras sin sentido-uo-uo-uo.

"Como un ladrón me escapo.

Pero escapar no puedo.

(...)

¡Escapar no quiero!"


Alberto Garcia Álix, "Mi alma de cazador en juego".




"Porque si el tema del arte no es nuestra humanidad mancillada, frágil y a menudo patética, ¿qué sentido tiene su ejercicio?"

David Mamet, "Bambi contra Godzilla"




"Escribir o actuar y ser juez al mismo tiempo de aquello que se está haciendo es algo que no hay que hacer. Solo resulta útil a los primerizos."

A. Chéjov, correspondencia con Olga Knipper.




"En el amor, el primero que sufre es el que pierde."

de la película de Catherine Breillat "Une vieille maîtresse", basada en la obra de Barbey d’Aurevilly.

Minutos musicales



Se ha declarado una huelga de palabras.

Mientras sus exigencias no se vean colmadas amenazan con quedarse de brazos cruzados.

Serán implacables con cualquier esquirol.

El gobierno afronta como puede este abuso.

Por eso, para despistar al pueblo en momentos de crisis, se inventaron las canciones del verano.



Viva la DIBA

No me gusta hablar de nuestro corto Dibujo de David en este blog, porque para eso ya le hice el propio, pero debo anunciar que esta semana habrá en Barcelona dos pases públicos de la niña de nuestros ojos.

Toda la información, aquí. Aparte de una fotografía en la que los dos protagonistas del corto aparecen junto con una superestrella del mundo del espectáculo que ha tenido problemas con la justicia por sus (esperemos) supuestos vínculos con el mundo del hampa. Como Frank Sinatra.

Besos.

Cuatro llamadas y un SMS



Llamada 1

¿Por qué no me llamaste? (…) Ya. Bueno, no sé, te envié trescientos sms. (…) Bueno, no, pero casi. (…) Vale, ya. (…) Ah. ¿Con quién? (…) No, no estoy enfadada. (…) Bueno, me cuesta. (…) No. No. No. No es control. No me digas eso porque es incierto. (…) Ya, bueno, ya. (…) Pues si no podemos ser amigos no podemos ser amigos. (…) No, joder, si no podemos ni hablar ni contarnos nada, pues tendremos que… (…) Pues yo claro que quiero, pero es que no entiendo, yo no entiendo qué esperas, ¿tú qué esperas de mí? (…) ¿Yo? No sé. ¿Qué puedo esperar? (…) Venga, va, sin tópicos, joder, Andrés. (…) Pues no sé, charlar, saber como estás. (…) ¿Entonces por qué no me llamaste? (…) Sí, bueno, han pasado tres días. Tres días. Tres días. No, tres. (…) Pues yo lo veo raro, ¿no? ¿Tú no lo ves raro? (…) Pues yo sí. Yo sí que lo veo raro.



Llamada 2

La mejor es la de la muerte de Speedy, ¿no? Bueno, a mi es la que más me gusta. (…) Sí, claro, toda esa parte de los dinosaurios y los astronautas… Bueno, cohetes, vale, Andrés, sí, astronautas no, cohetes. Toda esa parte es un poco, no sé, un poco demasiado freaky para mi, ¿no? (…) Ya, ya, sí, es la época, ¿no? (…) Es como lo del señor de los cuernos, ¿no?, sí, y la superhéroe esa, la… Eso, Penny, Penny Century, es un poco demasiado, como de tebeo para mí. (…) Vale, sí, pero no es un comic que me leería dos veces. Pero todas las historietas del barrio, Hoppers, los latinos, y Hopey de gira, toda esa parte más punk, y Maggie en el barrio, esa parte me encanta. Esa parte es genial. (…) Y qué bien dibuja. Osea, todos los personajes son diferentes, pero son guapísimos, osea, sabe sacar la belleza, ¿no?, de, de, de, de, de cada tipo de persona diferente. (…) Sí, sí, y crecen. ¿No? Osea, cambian, envejecen. Joder, sí, es genial. (…) Ya, ya, Beto, Beto, al principio el dibujo no me… Pero, sí, las historias, Luba, ¿no?, el pueblo, la familia, los hijos de los hijos de los hijos, sí, sí, al final la historia te atrapa. Pero lo que es ver dibujos… (…) Ya. (…) Ya, pero para lo que es ver dibujos y flipar, osea, y quedarte ahí viajando viendo dibujos, viendo, viendo trazos, para eso el mejor es el hermano, es Jaime, ¿no? (…) Pues eso, Andrés, joder, si al final me das la razón. (…) Bien. Bien, mejor. Tranquila. Sí. ¿Y tú? (…) Oye. (…) Ya, oye. (…) ¿Por qué no me cantas una canción? (…) Va. (…) Venga, si estás hecho un crooner tú. Va. (…) Bien. (…) Pues no sé, espera, lo pienso, espera. Una de Chet Baker. (…) O una de Jay Jay Johanson. ¿Qué prefieres? (…) Chet Baker, ¿no? Chet Baker mejor. (…) La de My Ideal, esa te sale bien. (…) Esa. Esa es. (…) Bien.



Llamada 3

Si no es para conocer profundamente a alguien y fundirse, fundirse con esa persona, de qué sirve, ¿eh? ¿De qué sirve? ¿De qué sirve hacer…?(…) No me jodas. Va. Es muy cutre todo esto. (…) ¿Estás enamorado? (…) No. No me digas más, no quiero saber. Menos mal que estás lejos. (…) Andrés, ¿qué he hecho? No, ¿qué he hecho yo? (…) ¿Qué vamos a hacer? ¿Eh? ¿Qué podemos hacer? (…) Yo también, joder, yo también. ¿Por qué no podemos…? ¿Por qué tenemos que estar…? No. No. Tú no quieres hacer el esfuerzo. Ya lo veo. No sé por qué, pero… (…) No me jodas. No quieres hacer el esfuerzo. Ya estás en otra historia y estás a gusto. Hace dos meses que no nos vemos y ya… (…) Andrés, coño, no soy imbécil. Tú te crees que soy imbécil pero no soy imbécil, no soy tan imbécil. (…) No, no me jodas, para decirme eso te puedes meter la lengua en el agujero del culo. (…) Soy una cloaca. (…) No. Sí, lo soy. No me cuentes cuentos. Siempre igual. Al principio todo guay, pero cuando me conoceis… (…) Andrés, ¿tú crees que estoy condenada? Sí, no, no es melodrama, condenada. Pues condenada a esta, esta, esta, esta alienación, a esta decepción constante. (…) Compartir, hostia, compartir. (…) Tú no tienes ni idea, joder. ¿Sabes qué te digo? Que te aproveche. Que te aprovechen las corridas. Que te corras a gusto. Que te aprovechen. Y que ella, la que sea, ellas, que se mueran de gusto también. Que se corran bien a gusto. (…) Sí, joder, estoy hasta el coño. (…) No, hostia, contigo no. Con todo. Con la vida. No. Y contigo también. (…) Ya. Ya lo sé. Pero da igual, me siento así. ¿Qué pasa? ¿No te puedo contar como me siento? (…) Yo te quiero, Andrés, yo quiero estar bien contigo, hostia, yo quiero estar bien contigo. (…) ¿Pero como vamos a hacerlo? Si no puede ser, joder, no puede ser. (…) Si siempre nos estamos escondiendo. (…) No. Sí. Tú y yo. Sí. Pero todo el mundo. Todo el mundo se esconde. O a lo mejor yo. A lo mejor solo yo. No. No. Todo el mundo. Nadie se entrega. Mira la gente. Nadie… Todo son depredadores. Depredadores y presas. Todo el mundo igual. (…) No sé. Yo no sé ya nada. No sé si voy a poder compartir nunca con nadie. Estoy podrida. No. No. Estoy podrida. Por eso te alejas de mi. Como todo el mundo. Apesto por dentro, soy una mierda, una puta cloaca, solo puedo estar sola, una puta mierda, no me engañes, por eso te vas, por eso no puedes respirar, necesito demasiado, por eso siempre… joder, siempre necesito demasiado, por eso te ahogas, te ahoga este olor a podrido. (…) No. Déjalo. Estoy bien. Solo que estoy jodida. Pero es normal. No te preocupes. Estoy bien. (…) Solo una pregunta. Una cosa. ¿Tú crees que podré…? ¿Tú crees que podré, podré transitar con alguien alguna vez? (…) Compartir. (…) ¿O va a ser siempre igual? ¿Va a ser siempre esto? (…) ¿Y tú? ¿Te has rendido? ¿No podemos…? Aún podemos enderezarlo. Solo tenemos que vernos. Solo tenemos que ponerle unos palos al arbol. (…) No, joder. Ahora estás lejos. Pero yo voy para allá. O ven tú. Intentémoslo. Luchemos un poco, joder, ¿no? (…) Ya. No. Sí, yo que sé. Un tiempo. Ya. Tú estas en otra historia, no me cuentes milongas. (…) Porque se te huele, joder, se te huele. (…) Entonces, entonces intentémoslo, ¿no? ¿O esto ya es el fin? ¿Eh? ¿Tú qué crees? Joder, dime. ¿Tú qué sientes? Dime algo. Joder, dime algo, ¿qué sientes? (…) No hablo de eso. Hablo de piel. En tu piel. Ahora. Ahora mismo. ¿Dónde estoy? ¿Dónde estoy en tu piel? (…) ¿Dónde estoy en tu piel? (…) Vale. (…) No. No digas más. (…) No. No quiero saber. (…) Déjalo. (…) Me tengo que ir. (…) Sí. (…) Dejémoslo aquí. (…) Andrés. Espera. (…) Nada. (…) Escucha. (…) Andrés. (…) Adios. (…) Un beso. (…) Yo también te quiero. (…) Gracias. (…) Sí. (…) No. No llores. (…) Bueno, llora. (…) Claro. (…) Sácalo. (…) Sí. (…) Claro que te quiero. (…) Vale. (…) Sí. (…) No te preocupes. (…) ¿Estás bien?



Llamada 4

Eso lo haces muy bien. (…) Me encanta como me lo haces. (…) Ah, sí. (…) Sí. (…) Sigue, sigue. (…) Sí, ¿y me muerdes? (…) ¿Cómo si fuera una pollita? ¿Una pollita muy pequeña? (…) No pares. (…) Sí, sí que la noto. Noto como me, como me, como me toca las paredes del coño. (…) Sí, claro que sí. (…) La noto crecer, la noto bien llena. (…) Sí. (…) Sí, sigue. (…) Sí, te va a mil, te va el corazón a mil por hora. (…) Sí, no… (…) Así. (…) Claro, claro que lo siento. Está, está, sí. Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí. (orgasmo) Dios. Dios. Oh, Dios. Qué bueno, joder, qué… (…) ¿Qué? ¿Tú qué? (…) ¿No te has corrido aún? (…) Joder, mira que eres lento. (…) Sí. Me la meto en la boca. (…) Claro. Me la meto, pero antes la escupo bien, y me la meto. (…) Y me la meto hasta el fondo. Hasta que me toca la campanilla. Y aspiro fuerte. (…) Y te la chupo más. Y te lamo la punta. Y sale una pequeña gota. Y me la trago. Y la saboreo. Me encanta como sabe. Te miro. Te veo como estás dándoteme. Como te me entregas. Y me encanta. Me encanta ver que te me das. Que te abres. Y me la meto en la boca otra vez, cada vez más rápido. Y está ardiendo. Me quema el cielo de la boca. Y me agarras fuerte a la espalda. Y me agarro fuerte a tu culo, aprieto fuerte. Y cada vez voy más rápido. Y noto como la tienes hinchada, como se te hincha por momentos. Y, sí, así, sí, te corres, muy bien, te corres en mi boca, y me quemas. Sí. (…) Eso. (…) Noto como tu esperma baja por dentro de mi cuello. Y me encanta, Andrés, me encanta. (…) ¿Qué? (…) ¿Bien? (…) Sí. Está bien. Ha estado muy bien. Yo me he corrido muy bien. ¿Y tú? (…) Ya, ya. (…) Ya. (…) Joder, respira. (…) Sí. (…) No. (…) Ya lo sé, ya. (…) ¿Sabes? (…) Oye, escucha. (…) (…) Ya. (…) Oye, tengo una audición de danza este viernes. (…) Sí, mola, ¿no? (…) Sí, con Álex. Sí. (…) Pues tan enfadado no estaba, por lo que se ve. (…) Ya. (…) Gracias, a ver. (…) Sí, a ver que pasa. (…) Sí. (…) Bien. (…) Bien. (…) Mejor no, osea, ha estado genial, ¿vale? Pero, tal y como están las cosas, no sé, ¿tú qué crees? ¿Cómo lo ves? (…) No, joder, nada, pero, está todo un poco frágil, ¿no? (…) Osea, ha sido un buen polvo, ¿no? El último polvo. Como mínimo durante un tiempo. (…) Pues esto es lo que me va bien, Andrés. Ha sido genial, pero, coño, esto yo ya lo he vivido, ya sé lo que es, y hay que tener cuidado. (…) Protejámonos, ¿no? (…) Sí. Eso mismo. Sin hablar, sin mensajes, ¿no? (…) Sí. Higiene, Andrés, higiene. (…) Sí, ha sido un buen polvo. Sí que lo ha sido. (…) Oye, una cosa. (…) Eso que hablábamos a veces de, nada, que he pensado, no, no es nada, solo he estado pensando, eso que comentábamos de depredadores y presas, ¿no? De que el mundo a veces parece, y sobretodo con esto del amor y las emociones, ¿no?, las relaciones y eso, que el mundo a veces parece que sea solo depredadores y presas, como un National Geographic, ¿no? (…) Pues, que el otro dia pensaba, me preguntaba, ¿y yo qué soy? ¿eh? (…) ¿Yo qué soy, Andrés? ¿Depredadora o presa? (…) Sí. ¿Tú qué crees? (…) Ya. (…) Eres un hijo de puta. (…) Ya. (…) Bueno, bueno, sí. (…) Lo dejamos aquí, ¿no? (…) En un tiempo, ¿no? (…) Unos meses como mínimo. (…) Vale. (…) Sí. Mejor. (…) Te echaré de menos, Andrés. (…) Ya. (…) Un beso. (…) Oye, está bien dejarlo así, ¿no?, de buen rollo. (…) Sí. Nos ha costado. (…) Bien. (…) Te quiero mucho. (…) Adios, cariño. (…) Adios. (cuelga)



SMS

“Tú me has hecho ser quien soy. No puedo dejar de esperarte.”





"Fotografías" e ilustración de Chris Scarborough.

Me he enamorado.

Se llama Manel.



"PLA QUINQUENAL

Dormies mig agafada al meu braç,
Ha sonat un clàxon de cotxe encallat,
Has obert un ull, mandrós i callat.
I has tornat al teu somni privat.
Pujava el cafè i ens he recordat,
Ballant a una platja amb barrets mexicans,
La cara que feies al ‘nar girant,
Crec que era de felicitat,
Crec que era de felicitat.

De moment no et riuré més la gràcies
Per una vegada he entès què cal.
Passi-ho bé, que m’esborro del mapa,
Per perpetrar a l’ombra un gran pla quinquenal.

Sento que et despertes, et vinc a buscar,
Nena tens cafè, vols que torri pa,
Al diari res massa estimulant,
Mica en mica ja et vas despertant.
Fumes mirant els cotxes passar,
t’entregues a l’aire dens del veïnat
penso en pro-po-sar que baixem al far,
jo que mai he estat home de mar,
jo que mai he estat home de mar.

El primer any compraré una corbata ben llarga,
Estampada amb colors crus,
I el segon els millors professors europeus
M’ensenyaran a fer el nus.
Pel tercer guardo l’antologia de grans ocatsíl·labs que parlen de tu.
I pel quart l’edició limitada forrada amb vellut.
I el cinquè ens creuarem per l’Eixample i demanarem taula en un bar de menús,
Treuré pit ensenyant la corbata i llavors, bonica,
Dependrà de tu,
I llavors tot dependrà de tu."

Obra de arte

"En la vida del arte de vivir me interesan varias cosas. Por una parte esa idea, de la que hoy estamos muy lejos, según la cual la obra que tenemos que hacer no sólo es, o no es principalmente, una cosa (...) que dejaríamos tras nosotros, sino simplemente nuestra vida y nosotros mismos.

Para nosotros, sólo hay obra de arte donde algo escapa a la mortalidad de su creador. Para los antiguos, el arte de vivir se aplicaba, por el contrario, a eso tan pasajero que es la vida del que lo ponía en obra, sin perjuicio de, en el mejor de los casos, dejar tras de sí la estela o la marca de una reputación.

Que la vida, porque es mortal, tiene que ser una obra de arte es un asunto notable."



Michel Foucault