El puto centro del mundo





Estoy embarazada. (pausa) El aborto, la clínica, los doctores, conseguir el dinero, las peleas, Nico intentando convencerme, yo no sabiendo qué hacer, yo queriendo, yo no queriendo, que no era el momento, que no era el momento para él pero tampoco era el momento para los dos, y la operación, y que yo no sé si estoy preparada para esto, para esto así, y la culpabilidad, y no decírselo a mi madre, y la soledad, y las charlas de noches enteras, y los abrazos, y odiarle, y odiarme, y amarle también, pero odiarle, y todo eso, digo, osea, todo eso, toda esa… Todo eso ha existido. (pausa) Pero como si no, osea… no ha servido. No ha servido porque sigo embarazada. Estoy embarazada. En mi antiguo instituto, en los pasillos, ahora vivo aquí, esta es mi casa ahora. Y tengo un colchón viejo, donde duermo. Me aseo en los baños, cocino en el aula de física y química… Estoy bien. Es un buen lugar, sí, limpio. Me siento bien. Y hace mucho que no veo a Nico. Ya ni me acordaba de él. Pero estoy embarazada, aún. (pausa) Yo no voy a clase, pero todos mis antiguos compañeros, que no han crecido, y seguramente yo tampoco he crecido, pues, y los profesores, los profesores también, digo, pues que me miran, que me sonríen. Aunque no hablen, no me hablen, porque no tienen… tienen que ir a clase, tienen que hacer cosas, ¿no?, pero me miran, me sonríen, yo estoy bien, porque son mis amigos, son… Yo lo único que hago es pasar el tiempo aquí estirada, ¿vale?, en este colchón viejo, creo. Aquí leo, aquí pienso, aquí… (pausa) Mi barriga crece. La veo. Crece, crece delante mio. Crece, y crece, como si alguien la soplara. Y crece más. Se hincha. Es enorme. Así… Y ahora, ahora no rompo aguas, no me duele ni nada, no, bueno, osea… Es más bien… Mas bien es como si, bueno, no me estoy tocando pero es como… Es como si me estuviera masturbando, me da… me… Me, me, me, me empiezo a sentir caliente, un poco caliente. Bastante, no sé. Y abro las piernas. Se me están abriendo solas. Se me… Y paro. Osea, no es que pare. No es que me pare… Es que (pausa) paro. Y a medida que paro, que estoy pariendo, a medida que un… un nuevo… Un nuevo ser sale ahora, está saliendo de mi vagina, de mi coño, de… Me estoy poniendo más cachonda. Y observo, miro, frente a mí, miro, miro como mi bebé sale, sale solo, no hay nadie más, no hay comadrona ni médicos ni nada, ni los profes, ni… Sale… como tiene que salir. Osea, ya no estamos en el instituto, estamos en, estamos en una especie de cueva, o un lugar húmedo, con canales, como Venecia, piedras húmedas, es de noche, agua, viento, pero frío no, no, no frío, para nada frio. Y veo como va saliendo, sola, de mi, como va saliendo una mujer, porque no es un bebé. Y no me duele, no me… Es una mujer. Flaca. Piel clara. Frágil. Pecas. Pechos pequeños. Fibrada. Como yo. Porque soy yo. Quiero decir… Es igual que yo. Tiene algunos rasgos… Esto es curioso. Tiene algunos rasgos que podrían parecer de mi madre. Pero no, soy yo. Soy yo… empapada (pausa) en placenta. Un poco más vieja, tal vez, no sé. Sí, un poco más vieja. Y ya ha salido. Ya ha salido yo de yo. Y me mira, me miro, y miro su mano, y claro, me doy cuenta de cómo me está masturbando, quiero decir, que si llevo un buen rato, una eternidad, vaya… ¿no? Es porque ella me está masturbando, me está tocando, y observo como me toca. Me gusta ver como su mano me toca, acaricia mis labios vaginales. Y mientras miro su mano, siento como si me apretaran, como… y me doy cuenta de que sí, de que me está ahogando. Con una mano me toca aquí, pero con la otra me… me aprieta fuerte… me, me estrangula. Sí, ¿vale? Pero no importa. Eso no importa. Porque ella soy yo. Y puede hacer lo que quiera. Y le sonrío. Mientras me estrangulo me sonrío. Tan solo… Claro. No había pensado en esto. Pero… No puedo… Y me… No… Intento seguir sonrien… Y mirar… Pero… (pausa larga, se ahoga cada vez más) Y entonces me despierto. (pausa larga) Suspiro. (pausa) Y respiro fuerte. (pausa) Y al mirar abajo, descubro, entre mis piernas, que alguien me está comiendo. Estoy desnuda. En una cama de una casa que creo que no conozco. Y alguien me está comiendo. (pausa larga) Esteban. Ayer por la noche, o hace unas horas, no sé. Esteban me dice “Buenos días, niña” y sigue… Ayer, cuando salí de casa de, del mimo, me, me lo encontré. Bueno, me lo encontré. Lleva, lleva todo el montaje. Desde el primer, el primer dia de ensayos, lleva, lleva buscándome. Me, me envía, me enviaba mensajes, me llamaba por teléfono, miraditas, guiños, indirectas… Y sí, en otro, en otro momento, ¿no? Me está mordiendo ahora. En otro momento hubiera, tal vez, tal vez, no sé, hubiera aceptado, ¿no? Pero ahora, para nada, me muerde, para nada. Puse una barrera… Pero bueno. Hay gente que no… Inasequible. Con una mano estira mi vientre hacia arriba, dejando, inasequible al desaliento, dejando salir mi clítoris, y me da, me da golpecitos con la punta de la lengua en el, en el… Estoy sudada… He salido… ¿Cuánto hace que no me ducho? Desde ayer, desde ayer por la mañana, o antesdeayer por la noche. Seguro que, seguro que me apesta. Seguro que… Sería mejor apagar la luz. Pero, no hay luz, encendida digo. Seguro que me apesta. ¿No le da…? Ya es de dia. La luz entra de la ventana. Ha dejado de llover. ¿No le da asco? Se pueden oír gaviotas, afuera. Mejor no pienso. Pero mejor si no hubiera luz. Lo mejor, lo mejor, no pensar. En estos casos, digo. No quiero ni escuchar mi cabeza más. Ya más. Nunca más. Se puede oir como agua, como una fuente, como una fuente de agua que viene por la ventana. Demasiada luz. Cierro los ojos. (pausa) Ese es mi destino: Soy la musa-premio. ¿Sabes qué es lo que tendría que hacer? Tendría que hacer… Tendría que hacer una serie de fotos sexuales. ¿Vuelvo al instituto? Fotos reales. Reales pero no porno. Me agarro al colchón, al viejo colchón. Osea. No porno, no. Fotos sexuales a lo Alberto García Alix. Eso. Reales. Entre grotescas, y bellas, y… Entre grotescas, y bellas, y sucias, y carnales. Eso es lo que tengo que hacer. Una serie de fotos a lo Alberto García Alix. Sí, sí, sí, sí. Los profesores pasan, pasan de camino a sus clases, y me miran. Miran como Esteban no para de comerme. Fotos. Fotos de sexo real. Sin fantasía. Sin… Sin… Abro los ojos. Estoy aquí. Estoy en la cama, en casa de Esteban. Esto no es un sueño. Y yo, yo, yo nunca, nunca, nunca me enamoraría de alguien, de alguien como tú. Creo. Nos quedan tres semanas y no quiero montaña, montaña rusa, ¿vale? No quiero imaginarme como me voy de vacaciones contigo. No quiero imaginarme como me llevas a cenar. No quiero imaginarme como cocino mientras te veo estirarte en tu sofá mirándome como cocino mientras te estiras en tu sofá. Sexo real. Fotos de sexo real. Esto es real. Esto es, esto es, incuestionable. Incuestionablemente real. Y ahí reside su belleza. Esa es su belleza. (pausa) Es esa. No lo olvides. No lo olvides nunca, ¿vale? (pausa) Tengo que recordar esta emoción. Memoria emocional. Me vendrá bien… Me vendra… Bien. Bien para… Para la función. Esta noche. (pausa larga) Me vendrá bien. Para la función. De esta noche. (pausa) Tengo un orgasmo.


Vida

Ayer me llamó y su voz estaba llena de vida.

Eso es lo que me atrapó de ella.

Apenas nos habremos visto diez o veinte veces, no hace ni tres meses que la conozco. Pero, desde el primer momento, cuando pienso en ella lo hago con una sonrisa. Con la misma sonrisa que ella me regaló cuando nos conocimos.

La había visto en la tele; pero, como suele pasar, las 365 lineas no habían sabido sacar de ella toda su luz. Teníamos una escena que grabar que podría ser algo absurda. Nos pusimos a pasar texto y, así a lo tonto, intuí una mujer joven, calladamente apasionada, ilusionada, generosa, sincera y entregada. Las siguientes veces que nos vimos confirmé mi intuicion, pero también descubrí a una jugona, que sabía driblar como nadie con mi ocasional melancolía huraña y sacarme una sonrisa. Esa sonrisa que le encanta regalar a espuertas y que, con todo el valor de su coño, pide que sea devuelta con reciprocidad. Y ese tipo de gente te despierta la vida.

Hace una semana, más o menos, tuvo un accidente que la llevó a la UCI.

Lo demás te lo puedes imaginar. Esas sensaciones que se vuelven a despertar cuando el macetazo de la muerte cae a pocos pasos de ti.

El hecho es que parece que, de lo malo, estamos en lo mejor. Ya está en planta, y ahora le queda una larga recuperación, pero está a este lado de la película, a nuestro lado.

Ayer emitían el capítulo donde aparecía esa escena que hizo que nos conocieramos, y me llamó. No había hablado con ella desde antes del accidente. Y allí estaba su voz, al otro lado de la línea, como no podía ser menos, llena de vida.


Con la musica a otra parte

"La cultura puede ser definida de varias maneras. En un nivel mayor, la cultura remite a la competencia específicamente humana de inventar universos; a otro, más concreto, la virtud no menos humana de especular con las formas -palabras, sonidos, colores, ideas, volúmenes...- y de producir con ellas realidades nuevas capaces de hacernos sentir y pensar. En cambio, hoy la cultura no es eso. La cultura es en estos momentos un mero instrumento de legitimidad política o simplemente puro mercado, o las dos cosas al mismo tiempo. Barcelona es un ejemplo de ello. Aquí, como es sabido, la Administración y todo tipo de fundaciones presuntamente filantrópicas han invertido grandes capitales en convertir la ciudad en una especie de parque temático cultural, compuesto de grandilocuentes instalaciones encargadas a arquitectos famosos y animado por todo tipo de fastos conmemorativos y acontecimientos protagonizados por artistas de renombre, capaces de proporcionar a los promotores "culturales", públicos o privados, beneficios económicos o políticos.



Es bien escaso el papel que se concede en ese escenario a la creación a ras de suelo, a la labor de quienes están investigando para generar formas inéditas y todavía no han llegado o se niegan a convertirse en dinero. Se repite con ello la maldición que afecta hoy a la producción cultural con poca cotiza-ción en el mercado o no industrializada, la que no tiene cabida en los museos y centros culturales insignia y no se vende en los grandes establecimientos de "ocio y cultura". Por una parte, lo de siempre: el escaparate, la campaña publicitaria, el prospecto para turistas o el suplemento de cultura de un gran diario. Por otra, lo de siempre también: la lucha desde abajo de quienes que sólo pueden aportar talento e imaginación; lucha contra el silencio, contra las dificultades, contra el abandono institucional, contra normativas que parecen odiar cualquier cosa que se salga de los estrechos mapas mentales de quienes las dictan.

Un ejemplo de todo ello lo estamos teniendo ahora con los 35 conjuntos, 250 músicos y una discográfica independiente que, desde el pasado 13 de di-ciembre, están en la calle, después de que la Guardia Urbana los desalojara de los locales en que trabajaban, en el número 3 de la calle de Mèxic de Barcelona, uno de los pocos locales con los que se contaba en la ciudad para preparar discos y actuaciones. Los grupos afectados son de lo mejorcito de lo que se hace actualmente en el país: Discípulos de Otilia, Ezoukée, Nour, Costo Rico, Fufú-Ai, Planeta Imaginari... Jazz, rumba, reggae, hip-hop, rock, flamenco, o todo a la vez, puesto que entre ellos están algunos de los mejores representantes del llamado sonido Barcelona, la "música bastarda" que, capitalizando el éxito de Manu Chao, se está promocionando a nivel planetario como parte de la marca Barcelona, ese logotipo tras el cual se esconden, como todo el mundo sabe -aquí, pero no en el mundo-, realidades bien miserables.



La imagen de los músicos con instrumentos y equipos a la puerta de lo que había sido su hogar en materia de creación recordaba la de hace unos meses con los artistas de circo de La Makabra, sólo que en este caso no se les podía hacer pasar por peligrosos okupas, puesto que se trataba de honrados inquilinos al corriente de sus pagos. La historia es fácil de contar, pero difícil de entender. Una empresa inmobiliaria que alquila un edificio que no dispone de las licencias municipales adecuadas y que va recibiendo notificaciones al respecto, hasta que el Ayuntamiento decide mandar a la policía a vaciar los locales y a precintarlos. Todo ello sin que los usuarios hayan sido advertidos del peligro inminente que corría su permanencia en aquel espacio y sin que la preocupación oficial por el arte y la cultura haya dado para que nadie hubiera previsto dónde meter a decenas de músicos que se habían quedado literalmente a la intemperie.

Sabíamos que en Barcelona era difícil encontrar un sitio para vivir. Ahora sabemos que también lo es dar con otro en que crear. Sin vivir y sin crear está claro que sólo quedarán sitios para trabajar y, por supuesto, para consumir, porque aquí los únicos que lo tienen fácil para instalarse son las multinacionales del comercio, que han convertido la ciudad, como se tiene el descaro de reconocer, en "la mejor tienda del mundo", en la que ya todo y todos tenemos precio y en la que, en efecto, como dice Aute, "tanto vendes, tanto vales".



Estos días, los músicos de Barcelona -los de la calle de Mèxic y, por ellos, lo mejor y más nutrido del gremio- van a movilizarse por un espacio digno y asequible en el que poder trabajar. Su lema no podría ser más indicado: Con la música, ¿a qué otra parte? Esa gente encarna lo que no es negocio, ni mercadotecnia política, sino simplemente amor por lo único que algunos saben hacer: música. Su imagen es toda una metáfora: la de la creatividad desahuciada, en una ciudad cuyas autoridades desprecian cualquier cosa que no sea rentable. En esos músicos está representada la capacidad inagotable que toda ciudad tiene de generar belleza. Porque es a la belleza a la que quienes mandan han puesto de patitas en la calle, allí de donde nunca, nunca, aunque quisieran, la podrán expulsar."



Manuel Delgado, profesor de Antropología Urbana en la Universidad de Barcelona, El País del 19/01/2008

Je suis vennu te dire que je m'en vais



Pues estos dos querubines de aquí arriba, Omar y Erika, son los responsables de que deba desaparecer unos días, tampoco muchos, de la blogosfera para hacer una inmersión en su mundo líquido y trágico.

Sirvan estos siguientes minutos musicales como ancla. Uno siempre debe guardar un ancla, y más cuando se adentra en aguas turbias.



Cuando me cobre la pieza vendré a anunciarlo y celebrarlo, amigos y amigas Cacamoscas.

Requiem por un Gilipollas

Dicen los expertos que Serge Gainsbourg, entre sus muchos talentos, tenía el de la premonición, al igual que el por todos conocido Nostradamus, pero que era algo que solo practicaba en la intimidad. Según esta teoría, el siguiente tema fue compuesto dedicado a un político galo cuyo nombre empieza por S, termina por Y, y que llegaría a su máximo poder el octavo año del tercer milenio después de Cristo.






Los expertos aún están intentando descifrar a qué político se refería Serge.

Punto de giro

Fer se despierta en los asientos traseros de un coche en marcha y descubre que, desde el asiento de co-piloto, su amiga Claudia le graba con el móvil.

Fer mira por la ventana, está llegando a su destino: Una casa en frente de la playa, casi en el fin del mundo, también conocido como Cadaquès, propiedad de los padres de uno de ellos, donde más tarde pasará una de las mejores nocheviejas de su vida. Pero ahora mismo, mientras entra en la señora casa, con la cabeza aún ovillada por la siesta, con sus amigos más pendientes del teléfono o de acomodar el espacio, y con los nervios propios del 31 de Diciembre, Fer se siente algo fuera de lugar. Así que decide salir al jardín, a observar el mar y a fumar uno de sus últimos cigarros.

Por descontado, tiene muy claro que el 2008 va a dejar de fumar de por vida. Y esta vez es de verdad.


Liv pega la primera calada, que siempre es la mejor, mientras remueve el azúcar del café. Ha terminado de comer; y, como dicta el ritual no verbalizado de cada año, ahora toca una larga e intensa tertulia. Los anfitriones, Ramón y Carlos, hermanos, y Damián, su pareja desde hace casi veinte años, debaten sobre si, de las fechas absurdamente simbólicas con las que convivimos, el fin de año es de las que verdaderamente tiene más sentido o si, en cambio, no deja de ser una convención más.

« Inevitablemente, » sostiene Ramón « vivimos, por naturaleza o por convicción, en ciclos. Y los ciclos empiezan y terminan. Al contrario de lo que mucha gente defiende la vida tiene una estructura narrativa muy clara construida a base de principios, nudos y desenlaces; midpoints y puntos de giro. Y cuando un año termina, pasamos de un acto a otro. »

Liv opina lo mismo. Por eso, a pesar de disfrutar de la compañía, prefiere salir a pasear sola un rato. Argumentalmente siempre es mejor un poco de acción que un diálogo inmóvil.



Fer observa a las personas que caminan en la lejanía y le parece reconocer algún rostro, aunque tiene claro que es un espejismo fruto de su deseo. Se pregunta por qué esa constante necesidad de tener alguien siempre al lado con quien compartir y desahogar los nudos que le inquietan. Es curioso, suceda lo que suceda en su vida, parece que siempre acabar volviendo a ese doloroso y reconocible agujero emocional, ese sentimiento de desamparo que, paradojicamente, tanto le hace sentir como en casa. Piensa en este último año. Durante unos meses, fue novio de una madre soltera. Incluso en alguna ocasión llegó a despertarse en casa de ella, para luego desayunar con ambas, la madre y su hija de cuatro años. En ese momento lo vivió como algo normal, pero pronto descubrió que le había afectado más de lo que pensaba. Por primera vez en sus 28 años, después de ir como una veleta de una relación a otra, de vivir el aborto de dos novias/amantes, y de huír de cualquier historia que se asemejara lejanamente a un compromiso, descubrió que le gustaba la idea de tener una familia. En todo caso, cuando estuvo a tiempo de reconocer ese sentimiento su romance con la madre soltera, como tantas otras veces, ya eran noticias de ayer.



Liv pasea por el pueblo y recuerda su viaje a Bélgica hace apenas seis meses. Siempre pensó que, cuando volviese, aunque fuera por unos días, el hecho de re-encontrarse con el escenario de su infancia, la sombra de un hogar que ya no lo es, sería una experiencia cuanto menos densa. Pero no imaginaba que el motivo básico de su viaje fuera ayudar a morir a su madre. Liv no tiene hijos, pero no se puede decir que no haya dado a luz. Tal vez lo único que verdaderamente un hijo pueda hacer por quién le ha dado la vida es ayudarle a despedirse de ella cuando ha llegado el momento.





Fer también cree reconocer a aquella mujer rubia y menuda que camina a lo lejos. Podría ser una antigua profesora de guión, de cuando tuvo la mala idea de estudiar cine. Y hubiera sido genial que lo fuera, porque si hubiera tenido que escoger una persona de las muchas que conocía con las que conversar en ese momento, probablemente ella hubiera sido una de las primeras que le hubiera venido a la cabeza. Probablemente por eso la confunde.

Aunque tal vez realmente lo sea, se parece demasiado. Así que, como no quiere hacer el ridículo llamando a gritos a alguien y equivocarse en medio de esa zona exclusiva de gente bien, Fer decide llamarla por teléfono.

Fer coge su móvil, busca su nombre en la agenda y pulsa el botón de llamada.




Al cabo de unos segundos, la silueta de mujer se detiene. Mete la mano en su bolso y saca su teléfono. Liv responde al otro lado.

"Estoy en Cadaquès", dice.

"Ya lo sé. Gírate."




El último atardecer del año, Liv y Fer pasean y conversan por entre las rocas lunares de esa isla que no es una isla.




Uno de los dos, no importa quién, dice en un momento de la tarde, cuando el naranja del sol está en lo más cursi, algo así como que, tal vez, las relaciones entre las personas consisten sencillamente en «saber compartir con otro la propia soledad ». O algo así.




Mas que las gallinas.

"El oficio más antiguo del mundo no es el de puta, sino el de político. Antes de que alguien decidiera prostituirse tenía que haber otra persona al lado que le dijera: "Eh, tú, ¡prostitúyete!"

Omarporculo




Delta 5 - Mind your own business

Reality-Based Relationships

"En un artículo del New York Times publicado unos días antes de la elección presidencial de 2004, Ron Suskind, que de 1993 a 2000 fue editorialista del Wall Street Journal y autor de varias investigaciones sobre la comunicación de la Casa Blanca desde el año 2000, reveló los términos de una conversación que había mantenido, durante el verano de 2002, con un asesor de George W. Bush: -Me dijo que las personas como yo formábamos parte de ese grupo de tipos "pertenecientes a lo que nosotros llamamos la comunidad basada en la realidad (the reality-based community)": "Ustedes creen que las soluciones surgen de su juicioso análisis de la realidad observable". Yo asentí y murmuré algo sobre los principios de las Luces y el empirismo. Pero él me interrumpió: "El mundo ya no funciona en realidad de esa manera. AHORA SOMOS UN IMPERIO, PROSIGUIÓ, Y CUANDO ACTUAMOS CREAMOS NUESTRA PROPIA REALIDAD. Y mientras ustedes estudian esa realidad juiciosamente, como desean hacerlo, nosotros volvemos a actuar y creamos otras realidades nuevas, que ustedes también pueden estudiar; y así es como pasan las cosas. Nosotros somos los actores de la historia. (...) Y a ustedes, a todos ustedes, no les queda otra cosa que estudiar lo que nosotros hacemos."

LE MONDE DIPLOMATIQUE, Edición Española. Diciembre 2007.


Trasladando estas teorías políticas a nuestras relaciones personales, podríamos decir que lo más subversivo, tal y como está el patio, son las "Reality-Based Relationships". Y, ustedes que están leyendo un blog, ya saben a qué me refiero.


Por cierto, y ya que estamos en temas de política USA, tenemos razones para estar moderadamente contentos, ¿o soy un ingenuo?

De musos y bailarinas de la corte



Hace muchos años, el joven aprendiz de arquitecto dudaba de su vocación.

Así que decidió ser lo más parecido que había a ser un arquitecto sin serlo.

Decidió ser muso.

Buscó entre su entorno y encontró a una bailarina de la corte, la mejor y la más bella de todas, a la que inspirar.

La bailarina de la corte estaba encantada con su nuevo muso y se entregó a él.

Le bailaba a todas horas, y su arte creció como la espuma de una cerveza mal servida.

La bailarina de la corte bailó ante los más poderosos reyes y en los mejores salones, convirtiéndose en la más célebre bailarina, dedicando cada delicado movimiento a su muso.



Hasta que llegó un dia en que la bailarina de la corte también dudó de su vocación. Abandonó la corte y con ella, entristecida, a su muso. Aprendió a arar la tierra y se convirtió en agricultora.

Pasaron muchos años y un dia la agricultora empezó a añorar sus días de bailarina de la corte. Su cadencia había ganado en terrenalidad, pero lejos quedaba la inútil belleza de su danza.

Entonces recordó a su muso y fue a su encuentro.

Pedro este, a su pesar, no pudo inspirarla más. Porque, para entonces, se había convertido en el joven aprendiz de arquitecto, tal y como ahora lo conocemos.







Ilustraciones de Seiichi Hayashi

Algunos de los SMS recibidos este 31 de Diciembre del 2008



"Que os cunda el nuevo año amigos y amigas. Quered y sed queridos, que en definitiva es lo unico que nos queda. Bona ultima nit de l any."

-Álvaro


"Fe en que nuestros egos no acaben con lo mas bonito dl viaje:la creacion.t kiero."

-Sita



"Muerto y enterrado el niño dios, queda esperar que este año Cero se presente libertino y sardanàpalo, marrano e impetuoso, domable y todo él lujo deportivo. Y que sea con vosotros, mis amigos! Gracias por vuestra presencia! Tomaos lo que queràis!"

-El Anacoreta



"De nuevo, y por muchos años, éste en el que aun estamos se acaba, pero el genio humano ya resolvio el problema hace milenios: detras de un año viejo viene un año nuevo, y asi por los siglos de los siglos. La esperanza de esta manera no envejece porque la nueva viene ya para sustituirla. Busquemos la felicidad, eso os pedimos, y os deseamos."

-Lauro y Olga



"De lo que te has tomado quiero medio. Feliz 1995. Muerte y destrucción para todos."

-O'Lula



"Te puedo tocar el Wiwixu?

WIWIXU A MERRI CRIMA WIWIXU A MERRI CRIMA WIWIXU A MERRI CRIMA ANA JAPI NIU YE!"

-Gatell


Dos, tres, minutos de retraso...

“A lo que acabamos de asistir ahora mismo es a un claro caso, diáfano, ejemplar, de una enfermedad contemporánea de la cual ninguno de nosotros, ninguno, ninguno en absoluto, puede declararse a salvo. (pausa larga) Se trata, los más avispados ya sabreis a qué me vengo a referir, de la falta de compromiso. De la falta de compromiso con el bien común, con la sociedad, con la gente, con los demás… Pero sobre todo con nosotros mismos. La falta de compromiso con uno mismo. Que es, en el fondo, a lo único a lo que nos podemos asir. (pausa) Es una palabra fuera de moda, ¿no? “Compromiso”. Es un concepto devaluado. Un valor arcaico. No es una palabra que suela aparecer en los panfletos que todos leemos para pasar el rato, ¿verdad? Me parece que no descubro nada, no me van a dar ningún premio Nobel, si os digo que vivimos tiempos difíciles para el compromiso. (pausa) Hoy ha sido nuestro compañero el que no ha estado a la altura de su palabra dada; pero, y eso de ninguna manera le exime de responsabilidad, no, digo que ese es un virus del que hace mucho tiempo todos estamos afectados. (pausa) “Compromiso”. (pausa) Nuestro compañero tenía un compromiso. Y no ha podido asumirlo. Como también nos pasa a nosotros, su cabeza estaba sumida en tantas distracciones, tantas puertas entreabiertas, que no ha sabido priorizar, no ha sabido colocar, por encima de cualquier tipo de pasatiempo, su primer y último deber para con la comunidad, para consigo mismo. Debía hacer acto de presencia en una hora señalada, una hora concreta, fijada por todos nosotros; y eso, esa minucia, ese pequeño detalle, aparentemente anecdótico, pero esencial, le ha venido grande. (pausa) ¿Y por qué para mi que venga o no venga a la hora estipulada se convierte en un detalle esencial? (pausa) Porque en el momento en el que nos obliga a nosotros, que hemos cumplido con nuestro deber, que hemos hecho lo que debíamos hacer, en el momento en el que nos obliga a esperarle dos, tres minutos, la cantidad es lo de menos, lo importante es el valor simbólico, y somos suficientemente maduros como para ya haber aprendido que en el símbolo es donde reside la verdad absoluta de las cosas, pues en el momento en que nos hace esperar dos o tres minutos, y nos roba de nuestro tiempo, de nuestra vida, esos dos o tres minutos, a nosotros, que vivimos en los mismos tiempos confusos que él, que debemos hacer el esfuerzo cada dia, cada hora, de apartar las banalidades de nuestra mente y focalizar, y recordar nuestra verdadera obligación, pues en el momento en que nos los roba, esos dos, tres minutos, en ese momento, en ese mismo momento, nuestro compañero está actuando como si fuera él más importante que nosotros. (pausa) Como si su tiempo pesara más en la balanza de la vida que el nuestro. (pausa) Y en el momento, y es aquí donde quiero ir a parar, en el momento en que él considera que su tiempo, su vida, se situa por encima de la nuestra, no solo nos está faltando el respeto(“respeto”, otra palabra anacrónica, en desuso, pero de eso ya hablaremos en otro momento) pues en el momento en el que él actúa, más allá de sus pensamientos y sus creencias, porque no creo que tenga que convencer a nadie de que los actos son la verdadera definición de una persona y no sus pensamientos o sus creencias, eso no es algo que vaya a argumentar aquí, no lo veo necesario, pues en el momento, iba diciendo, en que él actúa como si su tiempo, su vida, estuviera por encima de la nuestra en el fondo, y él lo sabe, no nos está faltando tanto el respeto a nosotros como a si mismo. Y sé que sabeis bien a lo que me refiero. (pausa) No solo porque la valía de una persona se mide por el valor de su palabra. Y una persona que falla a su palabra, que dice: “Sí. Acepto mi compromiso de llegar a las diez de la mañana al lugar estipulado.” Y se permite el lujo de aparecer dos, tres, minutos tarde, ha traicionado su bien más preciado, ha traicionado lo que le sostiene como persona, lo que le diferencia de un animal. Pero insisto en que no es unicamente por eso. Eso es lo de menos. Eso es anecdótico. La gravedad del asunto, lo que quiero que comprendamos todos, lo que es necesario que asumamos y se merece esta reflexión, se merece que le dediquemos un tiempo, y que presteis atención total a lo que aquí acaba de acontecer, la gravedad del asunto reside en que alguien que actúa como si su tiempo fuera más valioso que el tiempo de sus iguales, de seres humanos como él, es alguien que no le tiene respeto al ser humano. (pausa) Al ser humano. (pausa) Lo cual es paradójico, porque nuestro compañero es un ser humano. Quiera o no, sea su vocación ser un ser humano o ser otra cosa, un ser animal, un ser mineral, tanto da, porque Dios ya lo ha decidido: Dios le ha hecho un ser humano. No tiene otra opción. (pausa) Así que si nuestro compañero no valora al ser humano es que no se valora a si mismo. (pausa) Y si no nos valoramos a nosotros mismos, entonces tenemos un serio problema. (pausa larga) Esto es todo. (pausa larga) Esto es todo lo que quería que comprendieseis. (pausa) Ahora ya podemos hacer lo que hemos venido aquí a hacer.”



Feliz 2008, Cacamoscas.

A mis amigos Quijotes



Pensando en un amigo Quijote me he encontrado con este fragmento de un texto que escribí hace tiempo. No acaba de encajar con la situación actual, pero algo de lo que le intento decir está en estas palabras.

“no puede ser que te estés metiendo constantemente en movidas… Tú puedes hacer lo que te dé la puta gana y pasártelo bien encima. Osea, vivir de puta madre. Solo te tienes que quitar un par de tonterías de la cabeza. No puede ser que el sistema te esté dando por culo constantemente. Tienes que darle por culo tú a él. Tienes que… Mira, si es que te conozco ya, nos hemos tirado unos cuantos pedos cogidos de la mano ya. Es para darte una buena colleja. Somos catalanes, tío. Nos han enseñado que a un pavo de dos metros así como un armario no se le va y se le dice “Eh, tú, capullo, no me mola tu cara”. Porque te revienta, parece que vayas directamente a suicidarte. Nos han enseñado a ir, sonreirle como de buen rollo, agachar la cabeza y… Cuando se gire, entonces sí, cuando no te ve y esté de espaldas, entonces le abres la cabeza de un machetazo por listo. Y cuando te preguntan, pones esa carita y “yo no he sido”. Pero cuando vas de marrón en marrón y solo tienes tiempo y energía para tapar agujeros es que algo falla.”

O parafraseando a Malcom X: "No le hablas a un alemán en francés, ni a un francés en alemán. Al alemán has de hablarle en alemán, y al francés en francés."



Clar i català.

¿Se te ocurre alguien?

Me piden que sugiera posibles ilustradores para un proyecto editorial. Y hasta aquí puedo leer.

Lo que buscan exactamente es un dibujante que pueda traducir al lenguaje contemporáneo el estilo de las clásicas ilustraciones de novelas juveniles victorianas como las de Charles Dickens.





He estado pensando y estos son los mejores autores que se me han ocurrido para la ocasión. Estoy hablando de, a mi gusto, autorazos:

Por un lado está Juan Berrio. Si has visitado este blog antes o me conoces sabrás de sobra que es el dibujante que se encargó de la parte de animación de nuestro corto-metraje "Dibujo de David". Juan puede ilustrar muy bien la mirada inocente que nunca puede faltar, en mayor o menor medida, en un cuento infantil/juvenil.





También está Santos de Veracruz. Para el que viva en el Polo Norte, es el dibujante que acompaña en sus conciertos a Muchachito Bombo Infierno. Le puede dar muy bien ese rollo barroco y callejero-lumpen del cual la novela victoriana sacaba tanto jugo.





Un autor de espíritu similar al de Santos, pero traducido a la idiosincrasia francesa, es Dave DeCat. Este tío es la bomba, obsesionado con la vida criminal francesa del s.XVIII. Es moderno y antiguo a la vez, lo que le convierte en clásico.







Volviendo a España, por último, se me ocurre Carlos Vermut. Es uno de los dibujantes más camaleónicos en contenido y a la vez nunca pierde su muy particular estilo. Eso es muy bueno para ilustrar textos ajenos.







Así que, si te apetece dedicarme un tiempo de tu ocio en la red y darme tu opinión sobre estos autores o, mejor aún, proponer otros, no solo te deberé una sino que además estarás ayudando en la causa de hacer libros bonitos para chavalillos. Y eso te hará dormir más feliz esta noche.

Feliz navidad.

Big up for Marcus Jr!

"Mi infancia suena a Ennio Morricone.

Mi pre-adolescencia suena a punk radical vasco y a Public Enemy.

En la adolescencia me tocó el grunge. Ya lo comentamos. Nos enseñaron que lo deprimente "molaba". Mi primera cita con una chica fue para ir a ver "Singles" de Cameron Crowe. Imagínate.

Por suerte, poco después llegó el reggae. Que nos mostró como encontrar una luz en la melancolía. Fue lo más parecido que tuvimos a la religión. También nos enseñó a relacionar vida sexual, sentimental y espiritual con el fumeteo, pero eso es otra historia."



El próximo Sábado, 22 de Diciembre, se presenta en la Sala Apolo de Barcelona el sello barcelonés Reggaeland, con un espectáculo a la jamaicana.

Una banda de acompañamiento (backing band), los extraordinarios  Jamdowners, pondrán el ritmo sobre las tablas, y las actuaciones de  Miguel Arraigo, Jah Nattoh, Prince Osito y Maia, la magia necesaria para una noche de roots rock reggae mediterráneo.

El descubrimiento del humor



"¡El yeto, allá, allí! ¡El yeya, allá, etí... ¡El teti, eyá! ¡Eso, el tipo ese! ¡El yeti, eso es! ¡Allá!"

Haddock, Tintín en el Tibet.

Round -3

Es luna llena. Y es enorme. Es grandiosa. Es preciosa. Ya voy borracha. Me había acostumbrado a las Coronitas. Las Coronitas me gustan bastante. Pero luego descubrí la Desperado. La Desperado es prácticamente igual, ¿no? Es cerveza de esa clara, no sé exactamente como se llama, cerveza blanca, o suave, no sé, vaya… Pero la Desperado además tiene un algo de tequila. Eso es un triunfazo. A mí me gustaba antes tomar Coronita y luego Tequila, pasar de una a otra. Ahora con la Desperado mato dos pájaros de un tiro. Me gusta emborracharme así. Sola, en casa, jugando. Lo hacía cuando era una niña. Y lo sigo haciendo ahora. Me pongo a bailar y me miro al espejo y así me pueden pasar horas. No me doy cuenta del tiempo. Una chica de la compañía me comentaba que, a sus cuarenta años, eso es lo único que sigue haciendo y que no ha dejado de hacer desde que es una cria. Bailar sola y mirarse al espejo. Lo digo siempre, me llaman la atención porque siempre lo comparo todo con la danza, pero esto debo decirlo de nuevo: Bailar es la manera, es mi manera, de no crecer nunca. Guillaume no aparece desde ayer por la noche. Me fui a cenar con la gente de la compañía y cuando volví a casa, super pronto, él ya no estaba. Antes eso me molestaba, cuando se iba sin avisar y no volvía en dias, hasta que se le iba la pájara. Me ponía de los nervios, me sentía sola y vacía. Ahora, quiero decir hoy, no es que me dé igual. Es que se lo agradezco. Hoy me lo he pasado muy bien, y no he visto a nadie. Me he hecho la comida. Un poco de seitán estofado y una crema de calabacín. El secreto es el jengibre, ese es el secreto. Me he fumado un cigarro viendo una peli de asesinos y abogados en la tele, sale ese actor que sale en todas y que hacía de presidente en la de los marcianos. Le dobla el mismo que dobla al poli de CSI… Bueno, luego me he dormido en la primera tanda de anuncios, y cuando me he despertado me he empezado a masturbar antes de abrir los ojos. Ha sido una muy buena paja. Me doy un nueve. Y, luego, sin ducharme ni lavarme el chumino me he puesto a beber y a bailar. Y ahora, esta luna redonda como una bola de homeopatía. ¿Qué más quiero? La luna se merece otra cerveza.



Oigo abrirse la puerta y aparece Guillaume. Viene con un chaval que sonríe con incomodidad. Es lo que se llama un corte de rollo, pero no digo nada de buenas a primeras. Guillaume me lo presenta, me dice el nombre pero lo olvido justo en el momento en que me lo dice. Por la manera en como me lo presenta lo comprendo todo. Solo de ponerme en situación me da una pereza enorme. Guillaume me da a entender que yo sabía que teníamos esta cita, que lo habíamos hablado y habíamos concertado esta noche. Yo no lo recuerdo. Pero es posible que me haya olvidado. Da igual, de pronto, ahora, lo único que me apetece es meterme en la cama, esconderme bajo las sábanas y dormir.

Mientras Guillaume y el chaval de boca tensa se hacen unas rayas en la mesa del comedor yo miro por la ventana y veo como el viento mueve los árboles de enfrente, se puede escuchar a los adolescentes punkies que se encuentran y hacen sus escandalosos ritos de apareamiento, y algún desgraciado ha pintado una esvástica en la pared de la calle de enfrente. Las gaviotas vuelan bajo y gritan. Guillaume ha puesto el CD de este tipo de ocasiones, y él y el chaval de la boca tensa siguen hablando, me ofrecen una de las rayas y abro tres cervezas más, una para cada. La Desperado no es muy barata y en el fondo me jode tener que invitar a alguien que no conozco y que en el fondo no la va a apreciar como yo lo hago. Guillaume me mira con picardía y me sonríe mientras sigue hablando sin parar con el chico. Su mirada me pide mi aprobación. Le respondo, muda, que debería haberme avisado, que debería haberme pedido permiso. Me responde que si quiero, se marchan y ya está, lo dejamos aquí. Vuelvo a mirar al chaval de boca tensa y luego a Guillaume. Pego un trago. Me veo reflejada en el cristal de la ventana, me siento guapa. Está bien. Démosle una oportunidad.
Guillaume se levanta y se sienta a mi lado. Me quita la botella de cerveza y empieza a besarme. Aunque cierro los ojos, sé que el chaval de boca tensa está en el sofá de enfrente, observándonos. Guillaume me levanta la camiseta y pone su mano sobre mis pechos. Me empieza a morder el cuello, le siento más mecánico que otra cosa, está bastante puesto y no creo que… Bueno, lo que siempre le pasa cuando se ha metido más lomas de la cuenta. Baja la mano hasta mi chumino y con la otra llama al chaval de la boca tensa, que se sienta a su lado y se empiezan a besar. Recuerdo cuando al poco de conocerle, a Guillaume, digo, nos liamos con su amigo Patrice, qué bueno, Patrice, sí. Aquella vez fue la primera vez que lo hicimos con otra persona. Y, con diferencia, fue la más divertida. Fue muy potente. Estábamos en un hotel en Toulouse, habíamos ido a pasar unos días aprovechando un bolo. Nos habíamos comido un par de éxtasis entre los tres, y habíamos subido en pelotas por el hotel a la piscina que había en la terraza, en plena noche. Nos tiramos y nos pegamos un buen chapuzón. Era pleno invierno, y el agua helada nos congelaba, pero nos quedábamos en la piscina a ver quien aguantaba más. Me gustaba mirar el cuerpo de Patrice, extraño, casi infantil, pelirrojo, lleno de pecas por todos lados. Sonreía como un niño, como el niño pelirrojo de Parchís. ¿Te acuerdas de los Parchís? Mi hermana mayor tenía los discos. ¿Te acuerdas del niño pelirrojo? Era un niño guapísimo. Bueno, de la piscina nos fuimos corriendo otra vez de vuelta a la habitación, y allí nos pegamos una ducha los tres. Teniendo a los cuerpos desnudos de ambos tan cerca me puse, imagínatelo, muy cachonda, y recuerdo que miré a Guillaume como pidiendo su permiso mientras cogía la polla de Patrice y la acariciaba. Follamos los tres en la ducha. Follamos muy bien. Luego fuimos a la cama. Hubo un momento en que me aparté del juego y me senté en la repisa de la ventana, encogida por el frio, satisfecha. Contemplaba a Patrice penetrar a Guillaume. Y me gustaba. Apenas llevaba dos meses con Guillaume, no le conocía mucho, pero me fascinaba. Ya sabes como soy cuando comienzo una relación. Cagan y digo que es oro. Estaba totalmente entregada a él. Me gustaba su impetuosidad, su capacidad de sorprenderme siempre, esa sensación de estar perdido en un universo interior que nadie más conoce, esa mirada viciosa y loca que me ponía y me daba miedo a partes iguales. Me gustaba su cuerpo grande, enjuto y fuerte, ese aire que siempre le envolvía, y le envuelve aún, de nervio a punto de estallar. Me sentía protegida por él, le veía como un gigante bajo cuya sombra me podía cobijar, un techo que me iba a resguardar de cualquier peligro. No es el típico que te coge la mano para cruzar la calle como si fueras una niña, no le hace falta. ¿Sabes que a la semana de conocerle, en una fiesta, tuve que separarle porque se lió de hostias con un pobre capullo que solo me había tocado el culo? Yo alucinaba, parecía un tipo sacado de otra época. Sus historias de la guerra, su gesto como de foto antigua. Su silencio. Había un punto en el que me recordaba a las fotos antiguas que había visto de mi abuelo. Y en ese momento, viendole follar con otro hombre ante mi, después de que me hubiera corrido sintiendo los cuerpos de los dos penetrarme, después de que ellos se hubieran corrido sobre mis pechos… En ese momento, qué quieres que te diga, me dio la risa. Me puse a reir, aunque procuré que no me escucharan. Pero no me reía porque la escena me hiciera gracia, o me pareciera ridícula, vaya, que podía serlo. No. Me reía, sencillamente, porque estaba a gusto.



De golpe, dejo de abstraerme en mis pensamientos y me doy cuenta de que estoy desnuda. Que Guillaume también, y está con la cabeza entre mis piernas, comiendome el coño, con la otra mano masturba al chaval de la boca tensa, quien me está morreando con su lengua mientras me manosea los pechos. Me siento seca. Aunque parezca un chiste, me duele la cabeza y no me hace ni puta gracia. Estoy demasiado borracha. He oido este CD mil veces y esta es la canción que menos soporto, es como un taladro, es abusiva. Mi chumino no quiere molestias, se me cierran los labios con saña y se está agobiando solo de pensar que dentro de poco la cosa va a pasar a mayores. No sé si estoy tendida o sentada, pero el hecho es que quiero levantarme. No sé como incorporarme y salir de esta sin hacer una escena molesta, sin tener malos rollos, pero ¿sabes qué? A la mierda. Yo me voy. Me levanto y me enciendo un cigarro. El cigarro es la señal más gráfica. No les veo y no les quiero mirar, no quiero saber como están ni que hacen. Quiero estar sola. Les digo que me voy al lavabo. Guillaume me sigue y me insiste, me presiona de esa manera tan infantil que tiene de hacerlo que es como si se engañara a si mismo y esperara engañarte a ti también y hacerte creer que no te está presionando cuando es obvio que lo único que intenta es hacerte sentir culpable y que te sometas a él y hagas lo que se supone que él quiere que hagas. Le pido que no me toque y que me deje sola, que quiero estar sola. Me encierro en el lavabo y me pierdo entre calada y calada. Me miro en el espejo. Me veo pequeña, muy pequeña. Oigo como, afuera, Guillaume habla con el chaval de la boca tensa, no sé qué coño dicen, hacen como si nada hubiera pasado, ponen tonos de voz conciliadores. Guillaume, sus pies, acompañan al otro y le llevan a la puerta. Se despiden. Un silencio. De golpe, Guillaume da un par de patadas a la puerta. Me grita, me dice que ya me vale, que habíamos quedado en que esta noche íbamos a jugar, y que le he hecho quedar en ridículo. Oigo como sus pasos vuelven a la cocina. Yo me acabo el cigarro. Me levanto y voy a la bañera, abro el paso del agua. Solo me va a cambiar el humor esta noche una buena bañera. Y que me dejen en paz. De nuevo, Guillaume vuelve a la puerta. Ahora la golpea con más rabia. Me grita que le abra, que dé la cara, que quien me he creido que soy, que le eche huevos a la cosa y le diga cual es mi puto problema. ¿Cuál es mi problema? Joder, está hasta el culo de farlopa, histérico, no le veo la cara pero me la imagino, los ojos desorbitados, los pómulos arrancándole la piel por momentos, la mandíbula desencajada, sudando sucio. Y me pregunta a mi cual es mi problema. Abro la puerta del báter para que deje de golpearla y entonces me golpea a mí.



Dos pasos para atrás. Me encojo y me tapo la cara con la mano. El agua del grifo de la bañera sigue saliendo a presión. Guillaume ha vuelto al salón renegando, murmura algo para sí. No entiendo otra cosa que “coño, la puta, quien se ha creido, encima que yo…”. Me duele la nariz. Me ha golpeado en la nariz. Me ha golpeado fuerte en la nariz. Pero tampoco me sale sangre. Pero da igual. Me jode mogollón, me jode mogollón que me tenga que poner la mano encima. No lo entiendo. Es la última vez. Esta vez le reviento. Me levanto y salgo del cuarto de baño y corro hacia él, que no me ve, que está de espaldas, cojo el palo de la fregona y le doy bien fuerte en la espalda. Guillaume se gira. Yo me protejo con el palo, y le grito, estoy histérica, estoy que mato a alguien, le grito que es la última vez que me toca, que yo soy yo, que no soy… Pero Guillaume me coge el palo de la fregona, me lo quita de las manos y me empuja, tirándome con fuerza al suelo. Me está gritando. No entiendo lo que me dice. Es como si hablara en otro idioma, o cuando coges un disco y lo pones al revés. Coge la botella que estaba bebiendo y me la tira encima. Bueno, al lado. Me la tira al lado. Y yo escondo la cabeza y la botella estalla y todos los pequeños trocitos de cristal salen volando, y entonces me acuerdo de que estoy desnuda. Y espero que no me haya cortado. Y Guillaume también está desnudo, y espero que él no se haya cortado. Y Guillaume sigue tirándome cosas, libros, vasos, muebles pequeños. Sigue tirándolos al lado mio, que es peor que tirarlos encima mio. Y sigue gritando. Y de golpe, ya no oigo nada. Sus pasos, y como tela, como si se pusiera ropa, y la puerta de la calle que se cierra de un portazo. Y luego, algo que podría ser silencio si no fuera porque del grifo de la bañera sigue brotando agua. Y ya sabes el ruido tan feo que hace eso. Levanto la vista. Y creo que no estoy llorando. No, no estoy llorando. Me levanto, con cuidado de no pisar ni tocar nada roto que me pueda herir. Miro a mi alrededor, no parece que hayan pasado dos minutos. No puede ser que en tan poco tiempo la casa haya cambiado tanto. Paso por encima de los restos de la batalla, con sumo cuidado. Y me acerco hasta el cuarto de baño, que está inundado de agua. Cierro el grifo de la bañera.

Tenía ganas de estar sola en casa. Pero ahora esta casa me escupe, no me quiere. Así que cojo algo de ropa, me lavo la cara, me arreglo. Me miro al espejo y sonrío. It’s show time!







Ilustraciones fusiladas a Blanquet.

Omega Dog





Me gustan las mujeres que te llevan al Rastro, para perderos entre hierros oxidados y postales antiguas

que conducen una moto, de vientre firme al que agarrarse, con las que pasar un control de alcoholemia

que llaman a las tantas de la madrugada, sin nada que decir, como cuando tenías quince años

que convencen al camarero para que les rebaje 50 céntimos de la bolsa de patatas fritas

de manos temblorosas a la hora de leer un poema delante de un montón de sevillanos en un cortijo congelado y perdido entre la nada

que piden sexo en medio de una conversación espesa, haciéndote tragar saliva

que te preguntan cuantas amantes tienes mientras te absorben con el coño

que llegan al parque infantil justo en el momento en que el cielo os embadurna con su luz naranja

que te enseñan fotos de cuando eran gordas

que corren con todas sus fuerzas por el Eixample con una perra del tamaño de un caballo a las 5 de la madrugada

que leen revistas del corazón y ven teleseries yankis de adolescentes

que se protegen y son cálidas

que tienen la mirada de quien tiene las cosas claras

que tienen la mirada de quien se siente solo como un pozo sin fondo

que tienen la mirada cómica de quien ha decidido tener valor

que sonríen condescendientes y te dicen:

"No. No te gustamos. Lo que te pasa es que nos necesitas."




Tengo luz para dar y regalar





Recuerda el objeto que vimos, alma mía,
aquella bella mañana de verano tan dulce:
al torcer de un sendero una carroña infame
sobre una cama sembrada de guijarros,


las piernas al aire, como una mujer lúbrica,
ardiente y sudando los venenos,
abría de una manera descuidada y cínica
su vientre lleno de exhalaciones.


El sol brillaba sobre esta podredumbre,
como para cocerla a punto,
y de rendir al céntuplo a la gran Naturaleza
todo esto que al mismo tiempo había unido.


Y el cielo miraba el esqueleto soberbio
como una flor abrirse.
El hedor era tan fuerte, que en la hierba
te creíste desmayar.


Las moscas zumbaban sobre este vientre pútrido,
de donde salían negros batallones
de larvas, que se deslizaban como un espeso líquido
a lo largo de estos viventes harapos.


Todo aquello descendía, subía como una ola,
o se lanzaba chispeante;
se habría dicho que el cuerpo, hinchado de un aliento vago,
vivía multiplicándose.


Y este mundo comportaba una extraña música,
como el agua corriente y el viento,
o el grano que un aventador de un movimiento rítmico
agita y devuelve a su harnero.


Y las formas se borraban y sólo eran un sueño,
un esbozo lento en venir,
sobre la tela olvidada, y que el artista acaba
solamente para el recuerdo.


Detrás de las rocas una perra inquieta
nos miraba con aire enojado,
espiando el momento de recuperar del esqueleto
el trozo que había abandonado.


_Y, por tanto, tú eres parecida a esta porquería,
a esta horrible infección,
estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza,
tú, mi ángel y mi pasión.


¡Sí! tal serás, oh, reina de las gracias,
despues de los últimos sacramentos,
cuando irás bajo la hierba y las floraciones grasas,
a enmohecer entre las osamentas.


Entonces, ¡oh, mi belleza! dile al gusano
que te comerá a besos,
que he guardado la forma y la esencia divina
de mis amores descompuestos.

Charles Baudelaire.





Y nunca lo dudes.

Responsabilidad



Ese pedazo de mujer que es Xesca Piñón me prestó el documental ÍNTIMO CASSAVETES; dedicado, como su propio nombre indica, a nuestro bien amado MESIAS. No fue una buena idea el ponérmelo la víspera de una grabación como visionado de antes de dormir. Me dediqué a revolverme en la cama sobrecogido por cada nueva declaración suya o de sus colegas.

Esa noche dormí tres horas.

En uno de los momentos, Lelia Gordoni comenta que, la última vez que ella vio a John Cassavetes le preguntó lo siguiente:

"¿Como es que tu padre te permitió ser actor? ¿No intentó impedírtelo?"

Hay que recordar que el cineasta provenía de una familia de imigrantes pobres.

"Es curioso que me lo comentes-cuenta Lelia que le respondío John-. Yo le dije "No quiero ir a la universidad, quiero ser actor" y él me miró muy seriamente y yo pensé "Oh, Dios, no voy a conseguirlo, no voy a poder ser actor" y él me respondió "Esa es una ocupación muy noble, ¿pero eres consciente del tipo de responsabilidad que conlleva? Vas a tener que ser sincero con la naturaleza humana de cada uno de esos personajes."

Y eso, finaliza Lelia, es lo que hizo en su vida. Le hizo caso a su papá.



Esta anécdota me sirve ahora que mis días como mercenario de la interpretación vuelven a la carga.

Si alguno de los aquí presentes es espectador habitual u ocasional de la susodicha serie, que sepa que a partir del Viernes 21 de Diciembre un servidor estará allí prestando sus servicios en La Teva con la mayor responsabilidad posible.

Y en esta, su casa, se aceptan y alientan los comentarios.



¡Xesca, si lees esto, prometo devolverte el DVD muy muy pronto!

Round 2



• Ext. Calle Casa Julia. Anochecer.

JULIA y GUILLAUME entran en el portal. Cierran la puerta tras ellos.

• Int. Casa JULIA. Dormitorio. Anochecer.

JULIA coge una bolsa y agarra unas cuantas cosas: Ropa, aseo, algún CD…

GUILLAUME entra, lleva un vaso de agua en la mano. Se sienta al borde de la cama. Bebe.

GUILLAUME
(sin soltarle) ¿Te puedo contar algo? (pausa) Es algo que me importa.

JULIA
(sin detenerse) Dime.

GUILLAUME
(bebe) Lo vi en un programa de esos que ponen cuando has acabado de comer, estaba ahí tirado, medio amodorrado y tampoco me enteré bien de lo que decían, pero la cosa era sobre elefantes. Me emocionó, ya ves tú. Es muy simple. (pausa) A los elefantes se les caen los colmillos varias veces en su vida, ¿no?, y luego les vuelven a crecer. Lo sabías, ¿no? Pues a la tercera o la cuarta que se les cae ya no les pueden salir más. No pueden, se acabaron los colmillos. Finito. Y ellos saben qué es la última vez y que sin colmillos no pueden alimentarse. Ellos saben que ahora sólo les queda morir. Lo saben.

GUILLAUME le coge la mano a JULIA, impidiéndola seguir recogiendo.
JULIA
Guillaume, no.

GUILLAUME
Espera, solo un momento. Solo un momento. (acariciándole la mano) (pausa) ¿Entonces qué pueden hacer? (pausa) Entonces van al cementerio de los elefantes. Lo has oído antes, ¿no? El cementerio de elefantes. Ahí es donde están los restos de sus familiares y los de su tribu. Ahí es donde tienen que acabar sus días, rodeados de la gente a la que quieren. En su casa.

GUILLAUME tira de la mano con delicadeza, haciendo que JULIA se siente a su lado.

GUILLAUME
Y todo eso es porque cuando ven que ya no les pueden salir más colmillos es que la cosa ya se acaba. Y no sufren. Tú tampoco sufrirías si supieras cuando te vas a quedar kaput, ¿verdad? Yo no. No sufriría. No tendría este puto miedo, no tendría… (pausa) Pero como no sé cuando, en vez de morir una vez en la vida me muero mil veces cada día. Y por eso cada día tengo que buscar mi cementerio. (pausa) Por eso te necesito cada día.

JULIA
(pausa) Bien.

JULIA se levanta y sigue recogiendo sus cosas.

GUILLAUME la observa. Vuelve a coger el vaso de agua. Bebe.

GUILLAUME mira el vaso, luego a JULIA.
Sin rabia, GUILLAUME tira el vaso al suelo, destrozándolo.

JULIA se asusta y le mira: Ve como GUILLAUME coge un trozo del cristal del suelo y con él se raja el brazo en la zona de la muñeca.

JULIA mira la muñeca de GUILLAUME, que empieza a sangrar.

GUILLAUME
Yo te quiero como a nadie.

JULIA mira a GUILLAUME, sentado sobre la cama, medio mareado, con la sangre manando de su brazo.

JULIA
(pausa) Tú eres imbécil. (coge el teléfono y marca, luego se lo da)

GUILLAUME
Te necesito, Julia.

JULIA
Dales la dirección, que te vas a desangrar.

JULIA coge sus cosas y sale de casa, mientras deja a GUILLAUME sangrando.

JULIA
El móvil te lo puedes quedar, que me estoy quitando.

GUILLAUME
Julia…